Momentos de Verdad

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Photo by Warren Wong on Unsplash

Nuestros hijos habrán de tomar decisiones. Se entiende que, nosotros los padres, les hemos enseñado a tomar decisiones en la vida. Aún cuando no sepamos hacerlo les estamos enseñando a cómo vivir. Los padres somos ejemplo para ellos y, en todo caso, esas son nuestras lecciones de vida. En la vida todos enfrentaremos momentos definitorios y habremos de tomar decisiones que nos permitirán avanzar. Nuestros pensamientos e ideas generan consecuencias, por lo tanto, llegará el momento en que nuestros hijos tomen decisiones que definan el futuro que ellos seguirán. Esos, serán momentos de verdad. Un momento de verdad es el equivalente a quemar las naves. Un momento de verdad puede traducirse a una decisión en la que te comprometes a hacer algo pase lo que pase. Es decir, podrías decidir comprar un producto, hacer un viaje, inscribrirte en un curso o entregarle tu vida a Jesús.

Cuando digo que es semejante a quemar las naves, lo refiero a que no tiene sentido echarse para atrás. Se sabe de dos eventos donde hubo que tomar decisiones firmes y enfrentar al futuro con determinación y asertividad, uno fue en el siglo IV a. C. cuando Alejandro Magno observó que sus enemigos le triplicaban en número y que su tropa se veía derrotada antes de pisar el campo de batalla. Alejandro Magno desembarcó e inmediatamente mandó quemar todas las naves. Cuenta Campuzano que mientras su flota ardía, el líder macedonio «reunió a sus hombres y les dijo: Observad cómo se queman los barcos… Esa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por el mar. “Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos”». El otro, refiere a Hernán Cortés en el año 1521, en la conquista de México. Cuentan que durante esta operación se produjo un motín y que el caudillo, tras el correspondiente consejo de guerra, mandó hundir (que no quemar) la mayor parte de sus barcos. Todo para que nadie tuviera la tentación de recular por la dificultad de la misión. El caso es que esos son ejemplos de los momentos de verdad en nuestra vida, decisiones que nos marcan y por más que queramos regresar el carrete, ya no podremos. Como padres, cuando nuestros hijos toman ese tipo de decisiones nos pueden llevar al orgullo o al desaliento, a la alegría o a la tristeza y o vergüenza. Decisiones que marcan nuestra vida y la de los de alrededor.

En el libro de los Proverbios de Salomón nos encontramos con una serie de contrastes en los que, dependiendo de la decisión que tomen nuestros hijos habrá alegría o tristeza, vida o muerte, sustento o ruina, trabajo diligente o pobreza, prudencia o deshonra, bendición o maldición. Las decisiones traen consecuencias y cabe hacernos la pregunta ¿qué tipo de decisiones queremos que nuestros hijos tomen? ¿Les hemos enseñado a tomar decisiones a nuestros hijos? ¿En qué forma les enseñamos asertividad y valor? ¿De dónde adquieren ellos la sabiduría? Es tiempo de recapacitar en ello y que desarrollemos las habilidades para enseñarles a los chicos cómo resolver sus problemas personales. No, no se trata que contesten lo primero que se les ocurra, más bien, que aprendan a escuchar y a decir sus puntos de vista sin ofender a los demás, manteniéndose en la línea del respeto. Es tratar de entender los sucesos que han ocurrido y aprender a establecer objetivos con metas claras, lo que queremos que ocurra. Es un tipo de negociación con la vida, los hechos pasados se deben comprender y a partir de ahí emprender nuevas metas para el futuro. Analizar los problemas con sus consecuencias, y a partir de ahí plantear nuevas soluciones. Es decir, la comprensión de mi pasado me debe llevar a la resolución de mi futuro. Si logramos enseñarle esto a nuestros hijos, ellos podrán tomar decisiones claras, firmes y sin dudar, avanzar hacia lo que sigue con buenos resultados.

Creo que muchos padres estarán orgullosos al ver crecer a sus hijos con diligencia, trabajo, esfuerzo y disciplina. Los resultados serán muy agradables, y más si sus hijos toman decisiones con propósito, para edificar y resolver problemas. Hijos con un espíritu enseñable, que aprenden a resolver problemas, que no se echan para atrás, ni para tomar impulso. Hijos que tienen un encuentro con Dios y que deciden ser la diferencia en un mundo polarizado de pecado. Hijos que enfrentan su momento de verdad y se arrepienten del pecado para ser libres y victoriosos en Cristo. Hijos con un futuro promisorio de Dios, hijos sabios. Hijos que prefieran la pureza a la contaminación. Esa es mi oración para los padres y madres que tienen hijos adolescentes, sobre todo. ¡Que Dios te premie con hijos victoriosos! Si eres hijo, que Dios te dé la oportunidad de ser la alegría de tus padres.

Proverbios 10:1 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Contraste entre el justo y el malvado

10 Los proverbios de Salomón.
    El hijo sabio alegra al padre,
    Pero el hijo necio es tristeza de su madre.

 

Proverbios 10:32 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; mas la boca de los impíos habla perversidades.

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Enfrentando los Cambios

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Photo by Ben White on Unsplash

Ya se aproxima el Día de las Madres y este post lo estoy escribiendo en razón de ello. Las mujeres que se convierten en madres son expertas en experimentar y enfrentar cambios en su vida. Sin duda, deben enfrentar muchos cambios emocionales, a veces, en el límite; pero siempre enfrentando la vida y trabajando al extremo porque los cambios generan movimiento y transformación. La pregunta que tengo para las mujeres y madres es ¿Hacia dónde te estás moviendo y en qué te estás transformando?

En la Biblia, tenemos el caso de Rut, una mujer moabita que debió dejar su familia, sus costumbres, su cultura, su idioma para irse a vivir a Belén con su suegra en busca de un futuro que la redimiera. Es conocida su declaración con la que declaró su fidelidad a Noemí y a Dios. Ese fue el principio para que ella viviera un futuro totalmente diferente a lo que había vivido en su niñez y parte de su juventud. Su compromiso no fue con su suegra, fue con Dios. A pesar de su tragedia compartida, Rut y Noemí nos enseñan con su decisión la forma en que debemos considerar a Dios más allá de nuestras circunstancias y relaciones personales. Cuando pongas a Dios en primer lugar no tendrás por qué preocuparte acerca de tu futuro, pues el Señor te guiará y suplirá todas tus necesidades afectivas. Dios es proveedor de todas tus necesidades emocionales, financieras y espirituales. Te dará certidumbre y esperanza siempre pues es Él quien convierte las tragedias en bendiciones.

Cuando una mujer es madre desarrolla habilidades especiales acerca de cómo levantar a sus hijos. Una madre que toma en cuenta el propósito de Dios para su vida se comprometerá levantar a sus hijos como verdaderos hijos y adoradores de Dios. En la Biblia hay muchos ejemplos. Jocabed, Ana y María, la madre de Jesús son ejemplos y nos enseñan la importancia de saber transmitir los principios y valores del Padre a sus hijos. Veo en la madre de Moisés, Jocabed, una mujer que confió en Dios y le entregó a su hijo buscando que se cumpliera el propósito de Dios en él. Ella fue quien le dio la identidad y los valores necesarios para que más tarde se convirtiera en el líder que sacó a su pueblo de la esclavitud. Ana, también debió entregar a su hijo para que fuera el profeta y juez en Israel y a la postre, el hombre que ungiría a los dos primeros reyes de su pueblo. Finalmente, María, la madre de Jesús nos enseña cómo amó a su hijo a pesar de los cambios que él fue presentando en su adolescencia, permitiendo que su hijo buscara estar en las cosas del Padre antes que en cualquier otra cosa. Lo importante, pues, es que tus hijos tengan una visión de lo eterno y una relación personal con el Espíritu de Dios. Que ese sea el verdadero cambio para sus vidas, que se vuelvan a Dios.

¿Qué debe hacer una mujer actual? Sin duda, buscar a Dios primeramente. Si estás soltera, él te mostrará quién será la mejor persona con la cual habrás de vivir tu futuro. Te mostrará el camino del virtuosismo, ese que requiere esfuerzo, disciplina y trabajo. Dios querrá prosperarte y seguramente te dará hijos como bendición para que puedas instruirlos y enseñarles a relacionarse con Dios. Cambiará tu tragedia en bendición. Si tienes hijos, enséñales a crecer en gracia y en sabiduría. Entrégaselos a Dios, que sea el Espíritu de Dios quien les enseñe a tomar las decisiones de lo eterno. Enséñales a confiar en el Padre celestial y a vivir con la seguridad que no estarán desamparados. Enséñales a vivir siendo transformados por la Palabra de Dios y no importando los cambios, que siempre se mantengan firmes en su fe. Enséñales a tomar decisiones basadas en los principios bíblicos de Dios. Dales la oportunidad que emprendan ministerios de Dios y de servicio a las personas que necesitan el evangelio. Más allá de que logren el éxito, que aprendan a ser aprobados por Dios y conozcan el poder transformador del evangelio. No te arrepentirás de hacerlo, pues enfrentarán los cambios con la mejor ayuda y el mejor guía, el Espíritu Santo. Atrévete a cambiar siempre considerando a Dios para la toma adecuada de tus decisiones. Te irá bien.

 

Proverbios 31:30 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;

La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

 

Lucas 2:52 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

Mentalidad espiritual para tu hijo

Tengo un amigo que dice: “El problema no es tener hijos, sino mantenerlos”. Hay quienes saben que sus hijos son buenos chicos, sin embargo, a veces, piensan que sus hijos son fuera de lo normal y dicen: “¡No sé qué hacer con mi hijo (a)!”.  Para un padre cristiano, tener hijos va más allá de la manutención, implica tratar con seres que son bendición de Dios y, obviamente, la tarea de entrenarlos para que sean cristianos y vivan con la convicción de ser hijos de Dios se vuelve el objetivo a alcanzar. ¿Quieres una familia cristiana, fructífera y próspera? Si somos seres espirituales, entenderemos que nuestro trabajo de ganar a nuestros hijos para Dios es algo natural, dado que dependemos del Espíritu y nuestra mente actúa en consecuencia. Pareciera, pues, que tener hijos espirituales, me refiero a los hijos de carne y hueso, es tarea fácil. En la realidad de la vida práctica, educar a un hijo es un desafío proveniente de Dios con el propósito que tu familia sea fructífera y próspera para la vida eterna. Si eres el padre, toma el reto, si eres el hijo, toma el reto. Seamos hijos de Dios eternamente.

En la Biblia vemos la historia de Jesús cuando fue niño, escrita por Lucas, ahí podemos observar que José y María, los padres de Jesús asumieron una gran responsabilidad al tenerlo en casa. Estoy seguro que le enseñaron los principios de Dios, además eran padres que procuraban cumplir con los mandamientos del Padre en todos los sentidos. Llevaron a Jesús al templo para celebrar la fiesta de la Pascua como familia. Podemos ver que Jesús crecía en gracia y sabiduría, a tal grado que podía mantener una comunicación con los doctores de la Ley. Esto era lo importante, estar en las cosas de Dios. No creo que José y María hayan sido padres negligentes y sí, que le enseñaron a Jesús a valerse por sí mismo.  Creo que le enseñaron a pensar objetivamente y a darle la importancia a las cosas que verdaderamente debieran ser las importantes.

Me parece que Jesús creció con una mentalidad muy fuerte, una mentalidad espiritual, enfocada en Dios con visión y propósito claros. Jesús sabía muy bien que él era Hijo de Dios. También podemos apreciar que tenía conocimiento y entendimiento claro de las cosas. Jesús, como hijo, sabía discernir qué era lo más importante para su vida y a qué debía dedicarse. ¿Tu hijo sabe quién es Dios? ¿Conoce a Dios como su padre? ¿Tiene visión y propósito? ¿Entiende las cosas espirituales? ¿Sabe discernir entre lo que es más importante y lo bueno? Si no es así, entonces tenemos un gran reto por delante, entrenar a nuestros hijos para que tengan una mentalidad espiritual, cristiana e identidad propia como hijos de Dios. ¡Qué reto!

Es en el libro de Proverbios donde hallamos que es necesario instruir a los niños. Instruir significa proporcionar conocimientos, habilidades y experiencias a una persona con el propósito de formarla. Se trata de formar a nuestros hijos. ¿Cómo los estamos formando? Aún cuando no tengamos una idea clara de cómo formarlos y no haya propósito, les estamos dando algún tipo de formación, ya que compartimos con ellos conocimientos, habilidades y experiencias. Instruir es tener un objetivo y trabajar en pos de él con disciplina y esfuerzo. Ah, si los padres entendiéramos la importancia de la disciplina y del esfuerzo para lograr el crecimiento en nuestros hijos, muchas cosas cambiarían en nuestra cultura de la improvisación familiar. ¿Cómo es que Jesús podría mantener una conversación con los doctores de la Ley? Tenía el conocimiento, las habilidades y la experiencia de una relación con el Padre y con sus padres.

Siempre me ha llamado la atención el caso del profeta Samuel, un hombre de Dios que ungió a los dos primeros reyes de Israel. Eli, el sacerdote, fue su maestro. Llama la atención que Elí había sido un mal padre, pues sus hijos se habían corrompido alejándose de Dios. Lo interesante es que educar a Samuel, fue una oportunidad nueva para Elí. Samuel se caracterizó por ser una persona dependiente de Dios, con visión y propósito, enfocado en lo eterno y con una mentalidad espiritual. La clave está en tomar en cuenta a Dios y estar dispuestos a corregir lo que no hemos hecho bien.

Tener una mentalidad del Espíritu, hará que tus hijos también busquen tenerla. Es el ejemplo, es considerar a Dios como lo más importante, que lo es, para nuestra vida. Te animo a que busques tener una familia fructífera y próspera en lo espiritual. Sé espiritual como padre, deja que Dios te indique cómo educar a tus hijos. Atrévete a transmitir los conocimientos, habilidades y experiencias que día a día tienes con el Padre. Una mentalidad en el Espíritu te llevará a pensar en lo eterno. No dudes en aplicar la disciplina a tu vida, esfuérzate en mostrar cuánto amas a Dios y transmite a tus hijos la pasión que tienes por el Eterno. Acepta el reto.

Proverbios 22:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Sé un hombre de carácter

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¿Alguien me podría decir qué significa ser un hombre de Dios? Más allá de asistir a una congregación cristiana, tener pláticas acerca de Dios y decir que somos creyentes hay un Camino que demanda más que eso. No se trata de ir a la Iglesia sino ser la iglesia, tampoco de ser un fan de Jesús, sino ser su discípulo. Habrá que dejar a un lado los paradigmas de Iglesia por los de Jesús. Es una buena idea leer la Biblia; pero más y mejor, llevar a la práctica sus principios con un compromiso que trasciende a la religión.

¿Conoces a alguien más grande que tú? Si, a alguien que sea muy alto y fuerte, pienso nadie quiere tener a ese tipo de enemigos. En muchas ocasiones el temor y la incredulidad hacen que nuestro valor sea mínimo, por lo que se requiere un espíritu de lucha así como el que desarrolló David, ese pastor de ovejas que se convirtió en rey.  El gigante Goliat había menospreciado al pueblo de Israel con su fanfarronería y apariencia de grande; pero no contaba con el carácter que David había desarrollado al pelear contra animales salvajes en el campo. Más que la fuerza, su confianza en Dios le permitía enfrentar a un enemigo, evidentemente más grande y poderoso. La Biblia dice que el Espíritu de Dios estaba en él. Su experiencia como pastor, su fe en Dios, su valor juvenil y su celo por el Dios vivo lo llevaron a ser un ejemplo para nuestras vidas. Ese ejemplo, de tomarlo en cuenta, te llevará a desarrollar un espíritu de lucha y confianza en Dios, tan grandes que no importará el tamaño de tus problemas. ¡Atrévete a ser diferente y a ganarle al enemigo!

Ser cristiano e hijo de Dios implica, a parte de ese espíritu de lucha, un compromiso total con Dios. Jesús vino para darnos vida abundante y eterna. Se sabe de personas que adquieren riquezas y tienen grandes logros en su vida; pero terminan solos, tristes y envueltos en depresión porque nada les satisface. Nuestro compromiso con Dios debe ser total. Si valoramos la vida eterna entenderemos que no hay nada que podamos hacer nosotros para pagarla. La vida eterna es más importante que la vida terrenal para aquel que se precia de ser cristiano. ¿Qué pasaría si Jesús te pidiera que vendieras todo y lo que ganaras se lo dieras a los pobres? La forma en que puedes comenzar a tener una mentalidad de vivir para el reino de Dios es que empieces por establecer las prioridades correctas en tu vida. David fue un gran luchador porque tuvo intimidad con Dios, conocía a Dios y desarrolló sus habilidades de la mano de Dios. Tu fe será desafiada. Comienza por darle el primer lugar a Dios en tu vida y disponte a entregar todo para su gloria. Prepárate para a obedecer sus principios y mandamientos. Serás un hombre con carácter.

Un espíritu de lucha y un compromiso total te darán la oportunidad de caminar con Dios para desarrollar una fe inquebrantable. Siempre me ha llamado la atención cómo Dios le pide en Génesis 22 a Abraham que le entregue a su hijo Isaac en sacrificio. Su único hijo que le podría dar descendientes y la seguridad de que se cumpliera la promesa de Dios que sería llamado “padre de multitudes”. ¿Qué fuerte no? Dios va a probar tu fe a través de tu obediencia. ¿Obedeces a Dios? Cuando tú aprendas a confiar en Dios podrás obedecer como sí lo hizo Abraham. Así son los verdaderos discípulos de Dios, le creen, se comprometen con él y le obedecen pase lo que pase. Si, si tú dices que eres un cristiano, tu fe será probada con tu obediencia a la Palabra de Él. Recuerda, Dios no anda buscando fans, anhela corazones y gente que le adore en espíritu y en verdad, es decir, que sean obedientes. Eso es lo que da carácter.

Ser un hombre de Dios requiere un espíritu de lucha como el de David y depositar tu confianza en el Todopoderoso para no ver el tamaño de tus problemas.  Ser un hombre de Dios requerirá que no pongas tu corazón en las riquezas, que seas capaz de hacer un compromiso total y que te entregues plenamente a Él. No lo dudes, Dios no te traicionará, no te abandonará, no te dejará. Comprométete y déja que Él se haga cargo de tu vida. Aprende a obedecer los mandamientos de Dios. Si Dios te ha dicho que hagas algo, hazlo. ¿Por qué poner excusas? ¿Por qué actuar a escondidas? Dios está buscando gente con carácter, que su si, sea si y que su no al pecado, sea no. Sé un hombre de carácter, sé un hombre de Dios.

Lengua Viperina

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Imagen tomada de pinsdaddy.com

¿Has escuchado la frase que dice: “Ten cuidado con esa persona porque tiene una lengua viperina”? A veces se hace referencia así por la capacidad para hablar que alguna persona manifiesta. No, no sólo es el hablar muchas palabras, también cuenta la intención. Una persona con lengua viperina es hiriente con sus palabras, tiene mala intención, inventa chismes y es murmuradora. Este tipo de persona se vuelve experto en el menosprecio y ninguneo con sus palabras. Controlar la lengua es controlarse a si mismo, controlar la lengua es dejar que el Espíritu Santo hable con sabiduría, para eso Dios nos da dominio propio.

La lengua, físicamente, es un músculo pequeño, de 10 centímetros, sin embargo, es el músculo más poderoso que forma parte de nuestro cuerpo y tiene funciones diversas, como las de proveernos la sensación de sabor y permitirnos ingerir los alimentos, además de ser muy flexible. Sin embargo, es nuestro cerebro quien controla sus movimientos y funciones físicas. De esto, debemos estar conscientes al momento de controlar lo que decimos, que sea nuestro cerebro quien marque la madurez con la que hablamos. ¿No crees? Es tiempo de hablar con responsabilidad y madurez. Es tiempo de usar la lengua con el propósito claro de edificar, de levantar y bendecir a los que nos rodean.

En Génesis, el libro de los principios, leemos actuar a la serpiente engañando a Eva para hacerle creer a ella y a su marido que podían ser como Dios sin Dios. Siempre buscando la destrucción de los demás. Dios nos ha dado dominio propio (2 Timoteo 1:7) para controlar nuestra lengua y crecer espiritualmente. Una persona que controla su lengua aprende a filtrar sus pensamientos dando muestra de madurez y disposición a los acuerdos. Hacer a un lado los insultos por palabras que edifiquen y promuevan la bendición. Nuestra madurez espiritual se evidencia por el saber controlar nuestra lengua.

Santiago es más explícito cuando maneja el concepto de la brida, la que controla a los caballos como una forma similar en la que debemos controlar nuestra lengua para evitar crear fuegos innecesarios. La brida consiste en un conjunto que es conformado por el freno, la rienda y las correas que se utilizan para controlar a un caballo. La idea subyacente es que tú y yo debemos controlar nuestra lengua con todos los recursos y esfuerzos que sean necesarios. Siempre debe haber un propósito claro y con bendición para expresar nuestras palabras. Nada de ser hirientes o generar menosprecios con nuestra lengua. Controla tu lengua, controla tu cuerpo, busca ser bendición con lo que dices, piensa antes de hablar, parece decirnos la Palabra.

Hoy te invito a que consideres Proverbios 15:4 cuando dice que, las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu. (NTV) Nos ayudan las resoluciones que hizo Jonathan Edwards al respecto de este tema:

  1. Estoy resuelto a nunca decir nada en absoluto contra nadie, sino cuando está perfectamente de acuerdo con el más alto grado de honor cristiano, y el amor por la humanidad, agradable a la más baja humildad y al sentido por mis propias faltas y defectos, y de acuerdo con la regla de oro; a menudo, cuando diga algo contra cualquier persona, para llevarlo, e intentar que estrictamente pase por el examen de la presente resolución.
  2.  Estoy resuelto, que en las narraciones, nunca hablar otra cosa sino la verdad pura y simple.
  3.  Estoy resuelto a nunca hablar mal de nadie, a menos que tenga alguna buena reconvención que comunicar.
  4. Estoy resuelto a siempre dejar que haya algo de benevolencia en todo lo que hable.

¡Hazlo! Deja al Espíritu Santo actuar en tu vida. Cuida tu lengua, cuida tu forma de hablar, no seas viperino (a). Pídele a Dios sabiduría para hablar con una mente bien articulada. Pon mucho cuidado sobre tu boca, sé rápido para escuchar y lento para hablar. Aprende a compartir el evangelio con los demás en tus conversaciones y no permitas que tus palabras sean la marca de un mal corazón. Sé prudente.

Administra tu tiempo

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Photo by Saffu on Unsplash

Sabia virtud de conocer el tiempo, dice una canción. Yo quiero decir que es una sabia virtud administrar el tiempo, porque el tiempo es un regalo de Dios. Dice la Biblia un principio de vida “lo que el hombre siembre, eso cosechará” (Gálatas 5:13), lo cual implica un administración de recursos de tiempo, dinero, espacio, personas y más. En tu vida personal tienes al tiempo como un regalo, inviértelo bien, no lo desperdicies, no lo eches a perder. Nuestra vida aquí en la tierra es corta y debemos aprovechar al máximo este regalo para servir a Dios y así el Reino de Dios sea extendido.

“No tengo suficiente tiempo”, “el tiempo es dinero”, “eso va a llevar mucho tiempo”, “el tiempo vuela”, son frases que comúnmente la gente dice desde su comodidad y tengo la impresión que esta generación hace muchas más cosas; pero pierde más el tiempo. De acuerdo a la Biblia, nosotros somos administradores del tiempo, no debiéramos tratarlo tan a la ligera o tan casual. La pregunta es ¿cómo administras tú tu tiempo?

Hace poco le decía a un grupo de adolescentes que me gustaría vivir lo que ellos están viviendo ahora con los recursos tecnológicos y educacionales que tienen a su alcance; pero con la experiencia de adulto que ahora ya tengo. En el fondo, lo que estaba diciendo es que muchas veces había yo perdido mi tiempo. Está claro que debemos aprender a invertir correctamente nuestro tiempo, que es corto; pero es el que nos queda. Habrá que coordinar nuestros horarios y darnos la oportunidad de disciplinarnos para no perder el tiempo, la vida. Desgraciadamente, en la actualidad, uno de los mayores problemas que vivimos es que pasamos demasiado tiempo en cosas que no son importantes, viendo pantallas, jugando con quién sabe quién y posponiendo compromisos y cosas. Vivimos procrastinadores, muchas historias, muchos chats, evitando dar cuentas, sólo consumiendo, no los datos, sino la vida. Las preguntas son ¿Cuánto tiempo debemos invertir en nuestra relación con Dios? ¿Cuánto tiempo debemos invertir en las personas que nos rodean y en lo que es importante?

¿Tiempo devocional y tiempo con la Palabra? ¿Lectura y oración? Ahora es tiempo para estar en la presencia de Dios y ser llenos de su Espíritu Santo. Todo esto es necesario a fin de cumplir con las promesas hechas, llegar a tiempo a los compromisos establecidos y cumplir las metas trazadas. Si, ser una persona con base en resultados implica ser una persona que sabe administrar su tiempo y tiene la motivación correcta como un discípulo de Cristo.

Si tiendes a postergar las cosas que puedes hacer hoy; pero te quejas de tener muchas cosas que hacer, estás teniendo problemas con tu manejo del tiempo. Si empiezas un día de trabajo sin metas ni propósitos y la gente, a tu alrededor, te pregunta ¿dónde estás y qué estás haciendo? estás teniendo problemas con tu manejo del tiempo. Cuando evitas cambiar, arriesgar y enfrentarte a nuevas ideas o adquieres un nuevo hábito para evitar compromisos ya establecidos, estás teniendo problemas con el manejo de tu tiempo. ¿No te ha pasado, que hasta los que te rodean te dicen que te ven muy ocupado? “Estabas muy ocupado y por eso ya no te dije”, te dicen. Es pues, el momento de organizar el tiempo y darle un disparo de muerte a los cronófagos. Espero que te ayuden estos tips:

  • Sé realista y aprende a trabajar con base en metas. Pregúntate cuánto tiempo te llevará hacer tal o cual tarea y hazla.
  • Una cosa a la vez. Divide las tareas pesadas en tareas pequeñas. Divide y vencerás, es una técnica que puedes usar. Tengo un amigo que me dice “cómete al elefante en pedacitos”.
  • Si es posible, pide a alguien que te ayude a administrar tu agenda de tareas. Tu esposa (o), un amigo o compañero de trabajo. Siempre habrá alguien dispuesto a querer ayudarte.
  • Separa tiempo para hablar con la gente clave en tu vida. Ora junto con ellos, planea y sueña. Este es un tiempo estratégico y no lo debes pasar por alto.
  • Necesitas determinar qué es lo más importante para ti. Tus actividades te van a dar la medida acerca de lo que es más importante. Es posible que quieras pasar más tiempo con tu familia o con Dios, pero si no lo haces, entonces no serán tus prioridades.
  • También deberás preguntarle al Señor cuál es su plan para ti. No puedes seguir el plan de otra persona, porque el Señor nos guía a cada quien desde un nivel personal. No olvides pedirle que te revele sus metas a largo plazo para tu vida.
  • Se trata que tengas una dirección clara para las próximas horas; pero también para los próximos años.

Por último, necesitas pedirle a Dios que te ayude a no perder de vista el objetivo. No debes pensar que la dirección que te dio hace años sigue siendo la misma para hoy. Lo que una vez exigía tu tiempo podría ser ahora un lugar vacío que Él quiere llenar con nuevas responsabilidades. Sólo valora que una agenda equilibrada no debe restringir tu libertad; más bien, te libera para ser lo que Dios quiere que seas, y para lograr lo que Él desea en tu vida y/o ministerio.

El perezoso no ara a causa del invierno;
Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.   Proverbios 20:4

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Proverbios 6:6-8

Conocimiento y discreción

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En lenguaje natural, ser “prudente” es basar tus acciones en el pensamiento lógico, de largo plazo y con plena consideración de todas las contingencias. Debe ser algo muy sensato, porque debes dejar de lado los deseos instantáneos y la gratificación a corto plazo. Si bien, la prudencia es impulsada intelectualmente, no está desprovista de intención, simplemente parece ser así porque se basa en objetivos sustanciales, a largo plazo y bien considerados, más que en las emociones del momento. No se requieren dones sobrenaturales para aplicar el conocimiento con discreción en tu vida, sólo el discernimiento. Esa capacidad de inferir, deducir, evaluar, sacar una consecuencia de otra cosa y conducir a un nuevo resultado, un mejor resultado de lo que sentías poder realizar. Se trata, pues, de quitarte la condición de “ingenuo” utilizando la Palabra de Dios efectivamente.

Ser prudente, es equiparable a ser astuto. Dios te dará las habilidades de discernimiento necesarias para tener el conocimiento y ser advertido de lo que ha de suceder. Esto, para que seas cuidadoso en tu comportamiento. Lo mejor de todo es que no estarás solo, tendrás a Dios de tu lado y podrás acudir a Él. Él será tu refugio en los momentos de mayor presión. Tendrás agilidad mental, estarás alerta y serás apercibido para que tomes buenas decisiones. Aprenderás a usar bien los recursos que tienes disponibles y en una forma práctica. ¿Suena bien, cierto? ¡Atrévete a ser prudente con conocimiento y discreción!

Hay inferencias muy importantes que debemos tener en cuenta, que son vinculantes para nosotros hoy, por lo que debemos ejercer la debida diligencia para llevar a cabo la voluntad de Dios. Veo en la Biblia a Noé, quien actuó con la debida diligencia para hacer el Arca que Dios le pidió construyera, aún cuando todavía no llovía en la tierra. Le llevó ciento veinte años poder hacerlo. Infirió que debía actuar en obediencia a Dios y lo hizo, nada lo detuvo. Utilizó todas sus habilidades y voluntad para lograrlo. También leemos en la Biblia acerca de Abraham, quien tenía un hijo, a su amado, a Isaac; pero Dios le pidió que lo entregara en sacrificio. ¡Un sacrificio humano para Dios! Abraham, dice la Biblia, se encaminó y preparó para ir y cumplir en el Monte Moriah con esa orden. ¡Qué manera de inferir la Palabra de Dios en su vida! Seguramente él pensó para sí mismo “No te entiendo Dios; pero si tú me lo estás pidiendo, sé que eres capaz de resucitar a mi hijo y no dejarás de cumplir tu promesa… Si, esa que me hiciste hace muchos años cuando me dijiste que sería padre de multitudes… Te acuerdas ¿verdad? Pues, que se haga como tú dices Señor”. Y así, podría continuar con más ejemplos bíblicos.

Cada ejemplo bíblico de obediencia a Dios infiere el ejercicio de la debida diligencia y responsabilidad personal. La diligencia nos es ordenada en 2 Pedro 1:5, 10 y Hebreos 11:6. Eso quiere decir que somos personalmente responsables de llevar a cabo la voluntad de Dios. El significado espiritual de la prudencia en la Biblia representa actuar a partir de ideas que sabemos son ciertas, pero hacerlo con un deseo subyacente de bien. El conocimiento de una acción impulsada por la verdad, pero con el bien como su fin. Serás una persona con discreción y no un ingenuo, serás un hijo de Dios que sabe inferir con discernimiento viviendo una vida abundante y eterna que es la que Dios ofrece. ¿Te animas? Sé prudente con conocimiento y discreción de Dios.

12 »Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia
    y poseo conocimiento y discreción.
13 Quien teme al Señor aborrece lo malo;
    yo aborrezco el orgullo y la arrogancia,
    la mala conducta y el lenguaje perverso.

Proverbios 8:12 NVI

Busca la Paz y síguela.

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Photo by Chris Sabor on Unsplash

Anoche el presidente Trump de los Estados Unidos de Norteamérica ha declarado que se inician ataques en contra de Siria. Este es un conflicto a nivel global e incluye a otras naciones como Inglaterra y Francia, incluye al mundo. Seguramente habrá respuesta de Siria, Irán y Rusia que son los otros involucrados directamente. Tarde que temprano todos enfrentaremos conflictos en la vida y se hará necesario saber identificar los conflictos reales en nuestras vidas. También, tendremos que decidir si enfrentar o no las dificultades que se nos presenten; pero sobre todo, deberemos establecer los mecanismos de solución a partir de la responsabilidad que nos compete como hijos de Dios. ¿Te gustaría aprender alguna forma o técnica de resolución de conflictos? Acompáñame a descubrirla.

Las disputas suceden, a veces todos los días. De hecho, nosotros los seres humanos tenemos conflicto con Dios, con las demás personas y hasta con nosotros mismos. Tendremos problemas y, a veces, no nos avisarán, simplemente se presentarán. Así que, debemos comenzar con reconocer que tenemos un problema, eso no significa que por tener problemas ya sea va a acabar el mundo. Los cristianos creemos en un Dios Todopoderoso, por lo tanto, necesitamos aprender a confiar en él y darle la gloria que se merece aún en medio de los conflictos.

A veces los conflictos son malentendidos originados por una mala percepción de la realidad o por una información falsa. Son esas “fake news” que hacen ver las cosas en forma negativa. Otros, son los potenciales conflictos que son provocados por diferencias de opinión, desacuerdos entre las personas abonando al terreno que los hace crecer enormes. Hay conflictos reales que son el resultado de mala comunicación entre dos individuos que los separan; sin embargo, pueden resolverse cuando alguien asume el compromiso de trabajar con su compañero con base en una misma visión y propósito, sobre todo, si es con Dios. Lo triste es que habrá conflictos que no se puedan resolver tan fácilmente ya que no sólo se hiere a las personas sino también al corazón de Dios. Creo firmemente que Dios quiere hijos maduros capaces de resolver sus problemas. ¿Estás listo(a) para aprender?

Identifica el problema.

  1. Eso significa que debemos aprender a examinarnos a nosotros mismos y ser honestos en cuánto hemos contribuido nosotros para que ese problema exista. Confiesa a Dios cualquier anomalía que tú hayas cometido. Ten valor y pide perdón la otra persona o personas. Te servirá de mucho leer el Salmo 139.
  2. No tengas miedo de preguntarte ¿qué tanto yo he colaborado para que este problema sea tan grande?
  3. Pregúntate también si acaso ya tienes una propuesta de solución y ten la voluntad de aceptar que pudieras estar mal aún.
  4. Considera la posibilidad en que otras personas puedan ayudarte a destrabar este conflicto. Seguramente no serás tu sólo el problema y Dios podrá usar a otras personas que ofrezcan consuelo, traigan paz y unidad a tu mente y corazón.

Es importante que busques tener una visión amplia de las cosas. No bastará con lo que tú pienses, hay que tener una razonable visión de las circunstancias y de la situación.

  1. Investiga todos los factores y el contexto en tu área de desenvolvimiento. haz preguntas y comprueba lo que otros piensan al respecto.
  2. Trata de aprender de otros que ya hayan enfrentado este mismo problema. Investiga cómo es que lo resolvieron, aprende de las experiencias de ellos.
  3. Sé respetuoso con las personas que están en medio del problema contigo. Hazles saber que les escucharás y que evitarás juicios y opiniones preconcebidas.
  4. Reúnete con los que están involucrados en el conflicto y escucha lo que ellos piensan y mantente dispuesto a escuchar cualquier cosa que te quieran compartir.

Finalmente, haz una evaluación completa de la situación y de las personas que están involucradas. Sugiero que te hagas preguntas con el propósito de llegar a una solución, como por ejemplo:

  1. ¿Hemos considerado a la Palabra de Dios y hemos orado juntos al respecto?
  2. ¿Cuáles han sido las sugerencias de los demás para resolver nuestro problema?
  3. ¿Ha habido el suficiente tiempo para ventilar los sentimientos, pensamientos y recomendaciones?
  4. ¿Hay alguien externo que pueda ayudarnos a resolver nuestro problema?

Elige resolver el problema, no huyas de él.

Hemos aprendido que evitar el conflicto es el camino más corto. Huir o volar parece tentador pues no queremos que nos duela. Como cristianos debemos aprender a no huir, por lo que los siguientes pasos prácticos pueden ayudar:

  1. Ora. Pide a Dios sabiduría y valor para enfrentar la verdad.
  2. Escribe una lista con los asuntos que debes enfrentar. Obvio, que sea un documento privado para que te ayude en futuras confrontaciones a resolver. Que sea sólo tuyo.
  3. Escribe cuál crees que sea la salida deseable. También todas las sugerencias y consejos que has recibido. Puedes incluir lo que ya has hecho como intento de solución y que no ha funcionado.
  4. Desarrolla un plan de solución.
    1. Permite que los otros sepan que tú si quieres resolver el problema.
    2. Mantén una política de puertas abiertas, de un espíritu dispuesto y una mente receptiva para todos los que están involucrados en el problema.
    3. Determina la verdad de este conflicto de acuerdo a la Palabra de Dios.
    4. Desarrolla un plan de comunicación de la mejor manera. Muéstrate flexible.
    5. Busca el momento adecuado, de ser necesario, para involucrar a tus autoridades directas u otras personas para la solución del conflicto.

Busca una solución.

La Escritura nos dice que debemos perseverar y dejar que actúe el Espíritu de Dios sin ser negligente en enfrentar el problema. Es decir, entrégale tu problema a Dios. Se requiere una vida de oración efectiva y constante en este proceso. Ora todo el tiempo que sea necesario hasta la resolución de tu problema. ¿Será que Dios quiere hacerte crecer en algún área? No dejes de considerarlo y pídele a Dios que te revele nuevas verdades e ideas que necesitas para crecer. Estudia en tu Biblia, ten vida devocional y reflexiona acerca del problema que tienes con base en ellos. Permite a Dios trabajar en medio de la situación. No todo es que tú tengas la razón y ganes las discusiones o con sólo tu fuerza. Que sea la fuerza de Dios obrando en medio de tu vida y conflictos. Pídele a Dios que te sorprenda y él te revelará como funciona aún medio de los “imposibles”. Evita ser impulsivo y resolver las cosas a la ligera. No olvides que los procesos que enfrentamos como hijos de Dios tienen el fin de enseñarnos cómo vivir y a confiar en Él. No le arregles el problema a las personas hasta que Dios se manifieste.

Siempre sé honesto. Siempre está dispuesto a escuchar, sé humilde y desea la solución, no sólo el tener la razón.

El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla. Proverbios 15:18

Nosotros no podremos resolver los problemas pensando de la misma manera en que los creamos. Albert Einstein.

Sé Sagaz

 

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Siempre me han llamado la atención las serpientes, son unos animales muy astutos, son difíciles de agarrar y siempre actúan en forma vivaz. Pienso que debemos estar alertas y saber movernos en este mundo que pretende aniquilarnos. De hecho, la Biblia, en palabras del Señor Jesús nos anima a ser astutos como las serpientes. Es importante saber qué hacer y echar mano de toda la información a la mano para cumplir con nuestro propósito, que es el de Dios.

Una persona sagaz es muy perceptiva, no deja pasar las cosas y evita la negligencia a toda costa. ¿Has visto cómo actúa una serpiente? Es la muestra más viva de la percepción, siempre está lista y observa con rapidez, lo que la lleva a actuar con agilidad y prestancia. Me parece que un cristiano debe tener esa característica para obtener toda la información posible y así saber qué decisiones tomar. Es decir, que no le tomen el pelo ni lo hagan ser un simple mortal cayendo en las dunas de la ingenuidad. Se trata de ver más allá de los motivos evidentes y “leer” a las personas para actuar con firmeza y carácter de un hijo de Dios. Jesús dijo que debemos ser astutos como las serpientes.

Podemos entender la astucia como una habilidad para comprender mejor las cosas y advertir cuando estás a punto de caer en una trampa. Es mi oración que los jóvenes, mis jóvenes cristianos, los que me rodean, aprendan a ser astutos y no se dejen envolver por lo que el mundo les ofrece. Me pregunto ¿Por qué un adolescente tiene que casarse antes de tiempo? ¿Por qué un joven cae en las drogas? ¿Por qué prefieren la rebelión como sello en sus vidas? Luego, entiendo que no han sido avisados, no han entendido, no han comprendido y han sido engañados en que si hacen las cosas a su manera es mejor que buscar a Dios. Les ha faltado esa astucia para moverse como una serpiente y no han sabido qué hacer con la información que tienen a su alcance.

¿Sabes qué hacer con tanta información que tienes a tu alcance? Te invito a tener prudencia y a mantenerte alerta. Mi consejo es que sepas mantenerte alerta y con la actitud adecuada como un hijo de Dios. Muchos querrán engañarte y envolverte, otros querrán hacerte dudar y hasta renunciar de tu fe. No lo permitas, sé sagaz. En todo caso, procura saber qué hacer con la información que recibes y desecha lo que no sirve, que no te tomen el pelo tan fácilmente. Aprende a prever y a prevenir el peligro, toma consejo. Pídele a Dios que te ayude a comprender las cosas y a percibir con claridad los mensajes, sé práctico y usa tu inteligencia adecuadamente, actúa con conocimiento de causa. Es necesario porque eres un hijo de Dios y tienes un espíritu superior como el que obtuvieron el profeta Daniel y sus amigos. Aprende a ser sagaz y que el mundo se convierta a ti y no tú a él, sé una persona que vive con base al propósito de Dios para tu vida. ¡Házlo ya!

El corazón prudente adquiere conocimiento;
los oídos de los sabios procuran hallarlo.

Proverbios 18:15 NVI

 

No seas simple

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Photo by Garrett Sears on Unsplash

Una persona simple es alguien ingenuo, crédulo e inocente. Ingenuo es alguien alguien que tiene demasiada confianza en la bondad de las personas y no está advertido sobre su posible maldad, es decir, alguien que se deja convencer fácilmente y se convierte en un seguidor de otros que lo llevan a un despropósito. Una persona crédula es alguien que cree fácilmente lo que otros le dicen. Se deja llevar muy fácilmente por la influencia de otros, le da más importancia a lo que otros dicen y hacen y tienen temor a quedar mal con ellos. El contexto de inocencia refiere a alguien que tiene una carencia de culpabilidad con respecto a cualquier clase de crimen. El propósito de este post es animarte a ser una persona avisada que sabe discernir entre el bien y el mal.

Estamos entre dos vertientes, la sabiduría humana y la sabiduría de Dios. La Biblia dice que en Salmo 111:10 dice que el temor de Jehová provee buen entendimiento a quienes lo ponen por obra en sus vidas. Es vidente, entonces, que la sabiduría de Dios es mejor que la humana porque edifica y levanta al caído. Por otro lado, la sabiduría del mundo es terrenal que destruye y lleva al camino de muerte. Muerte es el despropósito que nos desvía y elimina. Vida, es lo que Dios ofrece, vida abundante y eterna. ¿Cuál prefieres tú?

No tengas temor a quedar mal con otros, busca agradar a Dios y no a las personas que te rodean. No seas crédulo, en el sentido de aceptar cualquier oferta o cualquier invitación a salirte del camino. El Señor Jesús fue tentado por el mismísimo diablo; sin embargo, con la Palabra de Dios hizo que Satanás no tuviera efecto en su vida y propósito. Jesús sabía moverse con base en metas claras. Sabía a dónde ir, qué decir y qué hacer. Jesús quiere que tú, igualmente, sepas qué hacer con tu vida basado en el temor de Dios. No le des tanta importancia a las opiniones externas o a las críticas que quieren destruirte y alejarte de la presencia de Dios. Deja de ser simple intelectual y emocionalmente.

Hay mucha gente que actúa ingenuamente; pero a la vez con equivocación. Piensan que están en lo correcto porque sienten placer en lo que hacen, sólo que el camino por donde van es camino de muerte. Andan experimentando aquí y allá, van de un lugar a otro, se mueven como las hojas del árbol cuando son llevadas por el viento. Piensan que lo mejor que les puede pasar es “disfrutar el momento”; pero son incapaces de ver más allá. Necesitan aprender a ver con anticipación. No les importa vivir bien, sólo quieren vivir y ya. ¿Tú te identificas con ellos? ¡Cuidado!

Ser gente avisada quiere decir que no todo lo acepta en primera vista o impresión. Ser gente avisada implica filtrar por medio de lo que la Palabra de Dios dice cada mensaje que se recibe. Ser avisado es ver con anticipación que puede haber un camino de destrucción esperándote y evitarlo. Ser avisado es una cualidad de una persona prudente. Aprende, pues, a ser prudente. Tú eres un ser eterno a los ojos de Dios, él quiere darte vida abundante y eterna; pero deberás esquivar las barreras y tentaciones destructoras. Dí no a Satanás y a sus engañadores. Aprende a discernir entre lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la bendición.

¿Con quién vas a vivir el resto de tu vida?

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Una de las decisiones más importantes que debes tomar es ¿Con quién vas a vivir el resto de tu vida? Más allá del sentido común necesitarás desarrollar ciertas habilidades de análisis e inteligencia, que para efectos propios de un cristiano en este post serán llamados sabiduría. Si, se requiere sabiduría para librarte de la mujer extraña, que para efectos bíblicos es una mujer ajena, desconocida y está fuera del Camino de Dios. ¿Sabes identificar a la mujer extraña?

Los adolescentes gritan “… ¡no me digas lo que tengo que hacer!”, en otras palabras, nos dicen que están creciendo, son inteligentes y pueden analizar por ellos mismos para tomar sus propias decisiones. Yo creo que así es, sin embargo, también pienso deben desarrollar ciertos rasgos de carácter para evitarse muchos problemas, sobre todo, si tienen una fe cristiana.

En las redes sociales abundan ejemplos de mujeres que viven en el mundo raro de lo extraño. Desde una mujer que camina semidesnuda en un aeropuerto de México hasta las youtubers o influencers que muestran un estilo de vida desinhibido, sin respeto y muchas veces (por no decir que todas) perversas. Es la cultura del “social media” que impera en las pantallas de la vida diaria. Abundan las malas palabras, malas actitudes y conductas inapropiadas de los modelos que se siguen, ya sean hombres o mujeres. No hay rasgos de sinceridad u honestidad, lo que importa es el número de “likes”. Corazones que destruyen y engañan para llevar a la generación “millenial” a una desconexión de Dios. Parece que nadie se da cuenta del peligro y riesgo de perder la vida en esta generación “zombie”. En consecuencia, los jóvenes no quieren tomar decisiones que los lleven al compromiso, no quieren crecer.

Para vivir una larga vida y con plenitud requieres ser una persona con palabra y saber cumplir compromisos. Esto se logra cuando tomas decisiones con responsabilidad y madurez. ¿Es válido pedirte que seas responsable y maduro? Si, porque estás en el proceso de crecimiento y puedes hacerlo. Honra y desarrolla los valores y principios de Dios; pero sobre todo, confía en sus promesas. Aprende a ser bueno, aprende justicia (ser justo), conoce y aplica la integridad y sé irreprensible, que “no tengas cola que te pisen”.¿Has pensado en llegar virgen al matrimonio? ¿Sabes cuándo es el tiempo adecuado para salir con alguien con el propósito de casarte? ¿Estás considerando a Dios para tomar la decisión con quién vas a vivir el resto de tu vida? Es indispensable.

Dios quiere lo mejor para ti, por lo tanto, sabe quién te conviene para tu futuro y en qué momento. Si lo haces así, los extraños desaparecerán. Desarrolla habilidades que te hagan fuerte para tomar decisiones firmes, analizadas, probadas. No necesitas experimentar físicamente con nadie para decidir correctamente. Es una mentira fatal del mundo que primero tengas sexo y luego te cases porque la destrucción, desilusión y frustración se aparecerán en tu vida. Atrévete a tomar en cuenta los principios de Dios, a evitar a los extraños porque es una falacia demasiado riesgosa ese concepto de “amor a primera vista”. Sé bueno, justo, íntegro e irreprensible y verás la mano de Dios en tu vida para que todo te vaya bien. Dios contigo y sabrás con quién vas a vivir el resto de tu vida.

Proverbios 2:16-22

Influencers

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Aceptar, es recibir lo que alguien te da y requerirás abrir el oído y el corazón para recibir las cosas realmente importantes, esas, las que son valiosas para el desarrollo de tu carácter. ¿Cuál será la fuente de sabiduría para tu vida? ¿Son la sabiduría y el conocimiento agradables a tu alma? Una vez haya algo valioso en ti necesitarás dedicar tu vida para desarrollar habilidades y cualidades de carácter. Serás muy valioso, tendrás influencia sobre otras personas y serás bendición.

Con el boom de las redes sociales y de las nuevas formas de comunicación cada vez se hace más fácil recibir mensajes, pensamientos e ideologías. Se requiere cierto discernimiento para saber qué si recibir o no en tus dispositivos; pero también en tu mente. Mucha gente no sabe cuál es la fuente de la información que recibe; pero actúa en consecuencia. Habrá que pensar en cómo desarrollar habilidades y cualidades de carácter. Se requiere disciplina y un espíritu enseñable para procurar objetivos claros enla vida; pero sobre todo una fuente de recursos suficientes para producir una buena vida.

Hay de fuentes a fuentes. ¿De dónde viene el conocimiento? Si, se trata de leer pero no leer cualquier libro. Se trata de abrir el corazón pero no para cualquier idea o mensaje aunque esté en internet o lo haya dicho algún personaje u organización. El asunto es más profundo, debes analizar siempre la fuente y el tipo de la información que recibes como persona. No es un software digital el que te va a proteger; más bien, un firewall moral y espiritual será el que te indicará por cuál camino ir y a qué fuente abrir tu corazón. Es tiempo de ser sabios, de saber qué hacer y adquirir el conocimiento correcto de las cosas. ¿Quieres ser sabio? ¡Necesitas asegurarte de tus fuentes de información!.

Una vez que tengas tu fuente, asegúrate de tener un espíritu enseñable para adquirir la mejor información y saber discernir entre lo bueno y lo malo, lo bueno y lo mejor. Si tu fuente de información es valiosa querrás atesorarla y cuidarla porque su contenido es único, agradable y bueno para ti. Desarrollarás rasgos de carácter únicos y te harán una persona valiosa, no sólo por lo que digas, sino también por lo que hagas. Serás bendición para otros. Tu fuente inagotable de conocimiento que te ayudará a desarrollar una sabiduría excelente es y será Dios.

Si tu fuente de conocimiento y habilidades para las decisiones que debes tomar es Dios, entonces recibirás sabiduría, ciencia e inteligencia. No tendrás problemas para desarrollar integridad y mantenerte irreprensible, podrás comprender la justicia, tendrás juicio y vivirás en integridad. Dejarás de ser un consumidor de las redes para convertirte en un productor de bendición. Sabrás qué decir, qué hacer y adónde ir, tendrás pensamientos y acciones de bendición hacia los demás. El conocimiento y la sabiduría te serán agradables y Dios estará contigo.

 

Proverbios 2:1-15

Insensatez

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La falta de buen juicio, prudencia y madurez son clásicas en un adolescente, parece que detesta entender las cosas. No hacer caso, ignorar las llamadas de atención y no creer son el sello de nuestra generación millenial. Parece que nacieron para menospreciar y no quieren crecer. La madurez no se les da, navegan con la bandera de la ingenuidad, parecen no pensar en un futuro sólido. El síndrome de Peter Pan ronda a sus vidas como si desearan ser niños por siempre. ¿Habrá consecuencias?

No se han dado cuenta que la sabiduría está al alcance de sus vidas y lo que pretendo con este post es decirles que pueden ser sabios, que hay algo más, que lo importante está por venir y que lo mejor no lo han tenido. ¡Les falta Dios!  Dios quiere derramar de su Espíritu en sus vidas. Así como lo hizo con Daniel y su amigos al darles un espíritu superior. Así le pido a Dios que le dé a esta generación ese espíritu superior para vencer la incredulidad, la falta de atención y el desprecio a los consejos.

Pido a Dios un espíritu superior para mis jóvenes porque no quisiera que experimentaran las consecuencias de menospreciar la sabiduría en sus vidas. Señor, que nuestros jóvenes comprendan que sus pensamientos originan ideas y, éstas, a su vez, acciones. Si, las ideas traen consecuencias.  Que las consecuencias de sus actos sin Dios nunca serán buenas. Habrá turbación y destrucción, lo que les llevará a la ruina. No Dios, la ruina no. Pido sean capaces de comprender que sólo haciendo caso a tu Palabra podrán salir de la angustia y la adversidad. Estoy consciente que todos daremos cuentas ante ti de nuestras acciones, por ello, mi oración es que nuestros jóvenes alcancen tu misericordia.

Joven: Llegó el momento de evitar la simpleza como un sello de tu vida, Dios te hizo inteligente y capaz para ser sabio e ir más allá del entorno egoísta en el cual los que se burlan y rechazan a Dios se han envuelto. Dios te dará un espíritu con pensamientos superiores, harás obediencia y serás librado de muchos males. Aprende a ser sagaz, así comprenderás mejor las cosas y percibirás con claridad que hay mucho más de lo que ahora mal vives. La vida abundante y eterna que Jesús ofrece te está esperando.

Pon atención

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Cuando los adolescentes crecen pasan por momentos importantes en su vida física, emocional y espiritualmente. Tomar decisiones correctas será un proceso de aprendizaje duro, a veces lento; pero necesario. Entre los 15 y los 25 años tomarás decisiones importantes. Por ejemplo, ¿A qué te vas a dedicar? ¿Con quién vas a vivir el resto de tu vida? Son decisiones tan relevantes para vivir bien o para morir.

Cuando eres adolescente todavía eres hijo y se requiere poner atención en las cosas importantes. Una de ellas es poner atención y llevar a cabo los estatutos y las ordenanzas de tus padres. La Biblia señala que el honrar a los padres es un mandamiento que tiene promesa de Dios. Necesitas enfocarte en ello y ser humilde en aceptar los consejos y correcciones de tus padres. En la medida que pongas atención en el consejo de tus padres podrás tener recursos a fin de tomar decisiones importantes en tu vida. No en balde ellos ya han vivido veinte años o más que tú, han adquirido experiencia.

Por otro lado, tus pares, compañeros y “cuates” procurarán envolverte en hacer lo que ellos quieran. El enemigo se mostrará seductor y pretenderá acabar con tu vida, engañándote. Si, el enemigo de Dios también es tu enemigo y quiere que destruyas a otros y destruirte a ti también. No, no vayas. No, no hagas caso. Mantente en el rumbo correcto, considera a Dios. El enemigo querrá destruirte hasta acabar completamente contigo, Dios querrá darte vida hasta llevarte a la eternidad.

Si, tendrás que decidir entre la vida y la muerte; la bendición y la maldición; la luz y la oscuridad, el camino estrecho y el camino ancho, el bien y el mal. No te apresures al mal aunque se vea más fácil y seductor. Aprende a discernir acerca de las malas compañías, muchos de esos pandilleros quieren hacer el mal para destruir a otros y de paso llevarte a ti en medio del crimen. Evita el espíritu arrogante y altivo, eso no va con un hijo de Dios.

No, no hay camino fácil. La vida cristiana requiere de fe y amor para sobrevivir a los ataques del enemigo. Quita todo temor de tu vida y cree que Dios tiene planes de vida para ti. La vida que Dios ofrece es abundante y eterna. Necesitas, pues, aprender a aborrecer (rechazar) lo que Dios aborrece. Vida abundante es la que Jesús ofrece, por eso él murió en la cruz. ¿Qué decidirás tú? ¿Vida o Muerte? Pon atención, prepárate con valor y decide seguir a Jesús. Él te dará vida eterna y salvación. Pon atención, haz caso del consejo de tus padres.

Proverbio 1:8-19

Sé sabio

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Sabiduría, disciplina, discernimiento y sagacidad son elementos necesarios para tener una vida con propósito. Ser inteligente no basta, hay que ser sabio. Saber qué hacer es indispensable a la hora de tomar decisiones para la vida. Se requiere discernimiento y sagacidad para obtener la seguridad y definición de cómo vivir bien la vida.

Si eres capaz de mostrar un espíritu enseñable, de mostrar reverencia y honor a quien se lo merece, poco a poco obtendrás habilidades para ejercer justicia y buen juicio. Ser sagaz te ayudará a dejar de ser ingenuo, ya no más te dirán que eres un tonto (a), estarás creciendo y madurando. Estarás aprendiendo a ser sabio (a). No aceptes que la mediocridad y la flojera sean las etiquetas con las que te conozcan, tampoco la de ignorante.

Una persona sabia sabe poner atención. Poner atención, implica escuchar hasta entender a la persona que te habla. Mucha gente lee; pero no pone atención, luego entonces, no comprende. Mucha gente oye; pero no pone atención, luego entonces, no escucha ni pone atención a los detalles importantes.

¡Qué padre será el día que te pongan un acertijo y tú sepas su significado! Sé que te gustará comprender los enigmas. Muchos desprecian el conocimiento, piensan que sus habilidades intelectuales les sacarán del hoyo; pero no. No se trata de amar el conocimiento, también se trata de amar la disciplina. Por eso lee constantemente, aprende. Si, adquiere conocimiento; pero no olvides que la disciplina mata a la inteligencia. Más que conocimiento, adquiere sabiduría.

Serás sabio y vivirás una vida abundante cuando aprendas a tomar en cuenta a las demás personas; pero sobre todo, cuando sepas que hay un Dios quien es el que da la vida. Vive la vida, vívela bien. Vive la vida con Dios.

Proverbios 1:1-7

Los zapatos de la alegría

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Photo by Matthew Wheeler on Unsplash

Un hombre sabio le dijo al padre de un príncipe que su hijo podría ser feliz, únicamente si este se ponía los zapatos de una persona verdaderamente feliz. En el reino se buscó a un hombre que fuera verdaderamente feliz, pero cuando finalmente lo encontraron, este era tan pobre que no tenía zapatos.

 

Juan 15:10-11 Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

10 Si guardan mis mandamientos permanecerán en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

11 “Estas cosas les he hablado para que mi gozo esté en ustedes y su gozo sea completo.