Libre Albedrío


Uno de los temas que causan controversia teológica es el libre albedrío.

Sólo te pido que hagas una oración antes e continuar leyendo.

La voluntad humana se da cuando un hombre o una mujer toman decisiones y determinan así sus acciones. La voluntad es la que determina como actuamos, nuestras prioridades, nuestra forma de pensar, nuestros afectos, qué es lo que nos permitimos y qué es lo que expresamos. La voluntad de una persona es el reflejo de lo que hay en su interior, puede haber tonterías o sabiduría, Una vida centrada en Cristo o centrada en sí mismo.

Nuestra voluntad es lo que determina lo que seremos a través de la ley de la siembra y la cosecha. Cosechamos lo que sembramos. La pregunta es ¿Quién eres en este momento?

Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.(E)
Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.
Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.
Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;
y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?
Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.
Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.
No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. (Lucas 7:36-48)
En la voluntad de Dios, encontramos, en forma similar todo lo que Él es. Su voluntad es la fuente de toda belleza y perfección. Sólo a través de su voluntad un hombre o una mujer puede conocerle a Él. Aceptar hacer la voluntad de Dios es la clave. Así encontraremos la amistad y unión con el Padre, con Dios. Se trata de una rendición total al Señor, así como la mujer que derramó el perfume a sus pies, en una absoluta entrega de adoración y sumisión para reconocer Su voluntad, así podremos ser llenos de la plenitud de Dios. Dios en nosotros y nosotros en Dios. A eso le llamo “estar en Cristo”.

La voluntad de Dios es un lugar al que puedes ir. ¿Quieres o no?

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