La Gente de Carácter Gana en los Olímpicos


Seguramente estarás de acuerdo conmigo que “El Carácter es el destino”. Alguien expresó por ahí ese principio. Muchos de los grandes atletas que admiramos en los juegos olímpicos de Beijing, demuestran que son gente de carácter. Michael Phelps es el gran hombre del Cubo en Beijing, China. Los narradores se cansan de decir que es un joven a quien su madre lo llevó a entrenar natación debido a su hiperactividad. Ahora es un héroe de la natación y de los juegos olímpicos. Se requiere carácter para superar los problemas emocionales y neurológicos provenientes de un síndrome de hiperactividad. Phelps lo ha hecho, su madre lo impulsó, su familia le ayudó.

Si hiciéramos unos juegos olímpicos de la fe habría mucha gente que sería campeón delante de Dios por su carácter también. Tenemos un destino y eso lo va marcar nuestro carácter. No importa quiénes somos ni qué habilidades o dones tenemos, nosotros tenemos el control de nuestro carácter , nosotros tomamos las decisiones correspondientes que moldearán nuestro carácter. Eso es lo que finalmente determinará nuestro destino.

Hoy quiero que veamos este principio desde el otro lado de la moneda. El otro lado de la moneda nos dice que no es nuestro carácter lo que determinará nuestro destino, sino el carácter de Dios. El carácter de Dios en nosotros determinará nuestro destino. Es importante que traigamos estas cosas a nuestra mente y se las presentemos al Señor. Si permanecemos adjuntados al carácter de Dios, eso determinará nuestro destino. Si permanecemos en Él. Esto me da esperanza.

Su carácter es nuestro destino (el de Dios). Es verdad que su carácter determina nuestro destino; pero también que su carácter es nuestro destino. Este es un pensamiento desafiante ¿no crees? Ser como Cristo, llegar a la estatura del varón perfecto. Si somos honestos, podremos darnos cuenta que nuestro carácter flaquea. Muchas veces tomamos decisiones y al minuto estamos cambiando y ya no cumplimos lo que acabamos decir. Lo que somos no es lo que podríamos ser. Uff.

Se requiere de mucho entrenamiento para bajar los récords olímpicos. Los atletas entrenan horas y horas. Sacrifican su diversión, a su familia y muchas cosas con tal de lograr romper los récords y ser los número uno. Muchos atletas que no logran el objetivo fracasan porque el estrés de la competencia y la descarga de la adrenalina es demasiado para ellos. Oímos historias de atletas que no terminaron por calambres, que no acabaron porque vomitaron, porque se cansaron, etc.

El destino de Dios para nosotros es que tengamos el carácter para que podamos terminar la carrera. Podremos superar las barreras de las pruebas y las tentaciones, enfrentaremos las crisis y los probnlemas de la vida con pasión, gracia, sabiduría, amor y misericordia, como Jesús mismo lo haría. Él lo demostró físicamente cuando estuvo aquí en la tierra. Demostró que es posible derrotar al pecado. Es verdad que el carácter determina nuestro destino. Es verdad también, que Su carácter, es nuestro destino también una vez que decidamos confiar en Él y ser lavados por Su sangre. Es visible, es real, que su carácter es nuestro destino. Hacia allá vamos.

Cuando pasan los años nos daremos cuenta que enfrentaremos mayores crisis, mayores problemas y pruebas ya sea con nuestros hijos o en el trabajo. Podremosenfrentar todo esto porque Su carácter es nuestro destino. Enfrentaremos estas cosas con más fuerza, con más solidez, con mayor madurez porque estaremos reflejando Su imagen. Dentro de seis meses seremos más fuertes si hoy decidimos vivir apegados al carácter de Cristo. En seis meses serás el resultado de tus decisones de hoy. Aprenderemos de Él, de su pasión, y de su misericordia. Su carácter es nuestro destino. Vuélvete a Él.

El carácter de Dios es nuestro propósito. Reflejaremos en nuestra vida el carácter de Dios. Seremos a semejanza de Dios. Ahora, ser como Dios no es nada más saber el bien y el mal. Dios no es conocimiento nada más. Él conoce todas las cosas, claro; pero la Escritura dice que Dios es amor, luego entonces, ser como Dios es tener Su carácter y tener amor. Habrá quienes piensen que por buscar ser como Dios serán buena gente, lo opuesto a ser malos. Hay algo de verdad en ello; pero el propósito de Dios es recordarnos que Él es amor. Así que no es un asunto de conocimiento solamente. Muchos se afanan por tener tanto conocimiento, porque quieren ser los que más saben y que son buenos por que saben; pero quiero recordarte que tener el carćter de Dios es ser amor, porque Él es amor. ese es nuestro destino. Así ganaremos y, entonces, seremos más que vencedores.

Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
(1Jn 4:16 NVI)

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s