Orando Juntos


Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán? (Jer 12:5 RV1960)

Si el correr o entrenar para una carrera se te hace aburrido, ¿cómo crees que te desempeñarás cuando tengas que correr ampliamente en una carrera? ¿Podrás correr si alguien necesita tu ayuda? Puede que esté en peligro. ¿Cómo crees que te va a ir con la adrenalina cuando intentes correr y tu cuerpo no responda si no te has entrenado, si no tienes disciplina para correr? Llegó el momento clave para ayudar y tú no puedes hacerlo porque no estás entrenado, puede ser una sunto de vida o muerte. POR OTRO LADO, hay muchos que creen que pueden convencer a Dios para que Él responda a sus peticiones; pero no oyen su voz, se cierran a la voluntad del Señor en sus vidas. En un momento de VIDA o MUERTE, lo que se espera de nosotros es que estemos listos, preparados y bien entrenados. Esto me recuerda a los atletas mexicanos, muchos no tienen el entrenamiento adecuado ni el nivel para participar en los juegos olímpicos. Los puedes escuchar: “Las agruras…”; “Falta de apoyo médico…”; “Falta de atención y entrenamiento”, etc. ENTRÉNATE AHORA. Hay tiempos en que debemos ser usados para orar por alguien, para que tengan vida espiritual, por nuestros hijos o por nuestros amigos –Son tiempos donde tenemos que intervenir y persuadir al Padre para que Él apoye y ayude en circunstancias en las que nosotros somos insuficientes. Pero nuestra oración no es oída porque no estamos entrenados, porque no tenemos disciplina, porque no sabemos clamar, porque no sabemos pedir. Luego, como los atletas que no se preparan ponemos pretextos o nos quejamos de que no hay la respuesta de Dios. No tenemos agresividad en la oración, no tenemos poder, no tenemos unción, no tenemos fuerza y no somos aceptos. La Biblia dice que oremos sin cesar. El propósito es ese, que estemos entrenados para que cuando sea necesario podamos mostrar nuestra fortaleza espiritual y el Señor nos haga caso. Ejercítate en lo que es bueno. Orar por otros y con otros es bueno. Necesitamos entrenarnos con otros para orar fervientemente, para motivarnos mutuamente. Eso es bueno, es correcto. Persiste en ello.

Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán? (Jer 12:5 RV1960)

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2 comentarios en “Orando Juntos

  1. Muchas gracias Sally, esta es una página para servir, aún cuando es u pequeño blog personal… Gracias

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