¿Qué Limita a Dios? Un Corazón Egoísta


Textos Salmo 78 y Efesios 1.10

para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.
(Eph 1:10)

Introducción

Una de las cosas que limitan más a Dios es tener un corazón egoísta. El pueblo de Israel fue egoísta con respecto a Dios. Tomaron todo lo que Dios les ofreció y Dios suplió gratuitamente sus necesidades. Dios recibió muy poco a cambio. Ellos fueron egoístas, “codos” e ingratos. Limitaron a Dios por su egoísmo. Este podría ser tu caso ¿Qué estás haciendo con respecto a tu herencia en Cristo?

Dios fue limitado (vergonzosamente) por el egoísmo de su pueblo.

    1. Dios le dio a Israel sólo amor y ellos mordieron la mano que les dió de comer.
    2. El egoísmo siempre produce ausencia de paz en el creyente.
    3. Muéstrame a alguien que realmente esté disfrtando de paz interna y estaremos viendo a alguien que no es egoísta.
    4. Sólo tenemos una vida para servir a Dios antes de pasar la eternidad disfrutando de nuestra herencia celestial.
    5. El costo de ser cristiano desafía a nuestra tendencia natural a ser egoístas.

Dios quiere regir en nuestras vidas y para ello debe tratar con nuestra mente, emociones y voluntad. Dios busca ser el primero en estas áreas de nuestra vida, él quiere reinar en ti y en mi.

Muchos de los que habían creído llegaban ahora y confesaban públicamente sus prácticas malvadas. Un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta mil monedas de plata.*
(Act 19:18-19)

Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.
(2Co 10:5)

  • Cuando permitimos a Cristo que entre en nuestro corazón, tenemos muchas decisiones que tomar, generar cambios, cosas que hacer.
  • Si Jesús es el Señor de mi mente, entonces mi mente está preparada para recibirle.
  • La forma de pensar de un cristiano debe ser pura y santa.
  • Jesucristo debe ser el Señor de mi mente, y cualquier cosa que genere duda o esté sucia debe ser quemada, abandonada, destruída.

Si Dios va a gobernar mi corazón, entonces debe ser el Señor de mis emociones también.

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.(Gal 2:20)

  • Si Jesucristo es el Señor de mi corazón, entonces será el Señor de mis emociones y afectos. Es donde el señorío de Cristo se manifiesta externamente, se demuestra.
  • Nuestras emociones humanas y reacciones son muy variadas. (el teclado de un piano).
    • Si Jesús es el Señor de mis emociones, entonces no debería tener problemas con mi temperamento infantil, no celos, ni estar buscando mi propio beneficio solamente. NO BUSCARÉ MI CONVENIENCIA PERSONAL.
    • Si Jesús es el Señor de mis emociones, debo SER PURO y SANTO acerca de la calidad de mis emociones. Seré honesto y diré las cosas sin ofender o procurar el daño.
    • Si tú eres el dueño de tu vida, mostrarás emociones buscando tu propio placer.
    • Si Jesús es el Señor de mis emociones, la gente que me rodea verá que EFECTIVAMENTE HE CAMBIADO en mi forma de actuar y vivir.
    • Si Jesús es el Señor de mis emociones, le estaré dando una oportunidad para que SEA ÉL el que se muestre a través de mí.
    • Si Jesús es el Señor de mis emociones, todo MI CARÁCTER cambiará.
    • Si JESÚS es el SEÑOR de mis emociones, la gente lo reconocerá a ÉL, y se preguntará ¿por qué?. Cristo será MAGNIFICADO (EXALTADO) en mí.

Si Dios va agobernar mi corazón, entonces debe ser el Señor de mi voluntad.

–Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra –les dijo Jesús–. (Joh 4:34)

Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió. (Joh 5:30)

  1. Las razones de mi mente, las reacciones emocionales y la voluntad generan una decisión.
  2. A veces la voluntad parecerá  fuera de razón, impetuosa y estúpida (estupor).
  3. Decimos cosas que no queríamos decir.
  4. Tomamos decisiones ya pasan meses, a veces años en remordimiento (casi una agonía).
  5. Es en nuestra voluntad donde más reflejamos nuestro egoísmo. Nuestras decisiones lo reflejan.

CONCLUSION

No hay otra manera de agradar a Dios. Sólo cuando permitimos que sea Él quien nos gobierne y dirija, que sea Él quien tome el control de nuestra razón y guíe el área de nuestra mente, para reaccionar adecuadamente con nuestras emociones y responder a la decisión que Él hizo.


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