Busca la Paz y síguela.


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Photo by Chris Sabor on Unsplash

Anoche el presidente Trump de los Estados Unidos de Norteamérica ha declarado que se inician ataques en contra de Siria. Este es un conflicto a nivel global e incluye a otras naciones como Inglaterra y Francia, incluye al mundo. Seguramente habrá respuesta de Siria, Irán y Rusia que son los otros involucrados directamente. Tarde que temprano todos enfrentaremos conflictos en la vida y se hará necesario saber identificar los conflictos reales en nuestras vidas. También, tendremos que decidir si enfrentar o no las dificultades que se nos presenten; pero sobre todo, deberemos establecer los mecanismos de solución a partir de la responsabilidad que nos compete como hijos de Dios. ¿Te gustaría aprender alguna forma o técnica de resolución de conflictos? Acompáñame a descubrirla.

Las disputas suceden, a veces todos los días. De hecho, nosotros los seres humanos tenemos conflicto con Dios, con las demás personas y hasta con nosotros mismos. Tendremos problemas y, a veces, no nos avisarán, simplemente se presentarán. Así que, debemos comenzar con reconocer que tenemos un problema, eso no significa que por tener problemas ya sea va a acabar el mundo. Los cristianos creemos en un Dios Todopoderoso, por lo tanto, necesitamos aprender a confiar en él y darle la gloria que se merece aún en medio de los conflictos.

A veces los conflictos son malentendidos originados por una mala percepción de la realidad o por una información falsa. Son esas “fake news” que hacen ver las cosas en forma negativa. Otros, son los potenciales conflictos que son provocados por diferencias de opinión, desacuerdos entre las personas abonando al terreno que los hace crecer enormes. Hay conflictos reales que son el resultado de mala comunicación entre dos individuos que los separan; sin embargo, pueden resolverse cuando alguien asume el compromiso de trabajar con su compañero con base en una misma visión y propósito, sobre todo, si es con Dios. Lo triste es que habrá conflictos que no se puedan resolver tan fácilmente ya que no sólo se hiere a las personas sino también al corazón de Dios. Creo firmemente que Dios quiere hijos maduros capaces de resolver sus problemas. ¿Estás listo(a) para aprender?

Identifica el problema.

  1. Eso significa que debemos aprender a examinarnos a nosotros mismos y ser honestos en cuánto hemos contribuido nosotros para que ese problema exista. Confiesa a Dios cualquier anomalía que tú hayas cometido. Ten valor y pide perdón la otra persona o personas. Te servirá de mucho leer el Salmo 139.
  2. No tengas miedo de preguntarte ¿qué tanto yo he colaborado para que este problema sea tan grande?
  3. Pregúntate también si acaso ya tienes una propuesta de solución y ten la voluntad de aceptar que pudieras estar mal aún.
  4. Considera la posibilidad en que otras personas puedan ayudarte a destrabar este conflicto. Seguramente no serás tu sólo el problema y Dios podrá usar a otras personas que ofrezcan consuelo, traigan paz y unidad a tu mente y corazón.

Es importante que busques tener una visión amplia de las cosas. No bastará con lo que tú pienses, hay que tener una razonable visión de las circunstancias y de la situación.

  1. Investiga todos los factores y el contexto en tu área de desenvolvimiento. haz preguntas y comprueba lo que otros piensan al respecto.
  2. Trata de aprender de otros que ya hayan enfrentado este mismo problema. Investiga cómo es que lo resolvieron, aprende de las experiencias de ellos.
  3. Sé respetuoso con las personas que están en medio del problema contigo. Hazles saber que les escucharás y que evitarás juicios y opiniones preconcebidas.
  4. Reúnete con los que están involucrados en el conflicto y escucha lo que ellos piensan y mantente dispuesto a escuchar cualquier cosa que te quieran compartir.

Finalmente, haz una evaluación completa de la situación y de las personas que están involucradas. Sugiero que te hagas preguntas con el propósito de llegar a una solución, como por ejemplo:

  1. ¿Hemos considerado a la Palabra de Dios y hemos orado juntos al respecto?
  2. ¿Cuáles han sido las sugerencias de los demás para resolver nuestro problema?
  3. ¿Ha habido el suficiente tiempo para ventilar los sentimientos, pensamientos y recomendaciones?
  4. ¿Hay alguien externo que pueda ayudarnos a resolver nuestro problema?

Elige resolver el problema, no huyas de él.

Hemos aprendido que evitar el conflicto es el camino más corto. Huir o volar parece tentador pues no queremos que nos duela. Como cristianos debemos aprender a no huir, por lo que los siguientes pasos prácticos pueden ayudar:

  1. Ora. Pide a Dios sabiduría y valor para enfrentar la verdad.
  2. Escribe una lista con los asuntos que debes enfrentar. Obvio, que sea un documento privado para que te ayude en futuras confrontaciones a resolver. Que sea sólo tuyo.
  3. Escribe cuál crees que sea la salida deseable. También todas las sugerencias y consejos que has recibido. Puedes incluir lo que ya has hecho como intento de solución y que no ha funcionado.
  4. Desarrolla un plan de solución.
    1. Permite que los otros sepan que tú si quieres resolver el problema.
    2. Mantén una política de puertas abiertas, de un espíritu dispuesto y una mente receptiva para todos los que están involucrados en el problema.
    3. Determina la verdad de este conflicto de acuerdo a la Palabra de Dios.
    4. Desarrolla un plan de comunicación de la mejor manera. Muéstrate flexible.
    5. Busca el momento adecuado, de ser necesario, para involucrar a tus autoridades directas u otras personas para la solución del conflicto.

Busca una solución.

La Escritura nos dice que debemos perseverar y dejar que actúe el Espíritu de Dios sin ser negligente en enfrentar el problema. Es decir, entrégale tu problema a Dios. Se requiere una vida de oración efectiva y constante en este proceso. Ora todo el tiempo que sea necesario hasta la resolución de tu problema. ¿Será que Dios quiere hacerte crecer en algún área? No dejes de considerarlo y pídele a Dios que te revele nuevas verdades e ideas que necesitas para crecer. Estudia en tu Biblia, ten vida devocional y reflexiona acerca del problema que tienes con base en ellos. Permite a Dios trabajar en medio de la situación. No todo es que tú tengas la razón y ganes las discusiones o con sólo tu fuerza. Que sea la fuerza de Dios obrando en medio de tu vida y conflictos. Pídele a Dios que te sorprenda y él te revelará como funciona aún medio de los “imposibles”. Evita ser impulsivo y resolver las cosas a la ligera. No olvides que los procesos que enfrentamos como hijos de Dios tienen el fin de enseñarnos cómo vivir y a confiar en Él. No le arregles el problema a las personas hasta que Dios se manifieste.

Siempre sé honesto. Siempre está dispuesto a escuchar, sé humilde y desea la solución, no sólo el tener la razón.

El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla. Proverbios 15:18

Nosotros no podremos resolver los problemas pensando de la misma manera en que los creamos. Albert Einstein.

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