Mentalidad espiritual para tu hijo


Tengo un amigo que dice: “El problema no es tener hijos, sino mantenerlos”. Hay quienes saben que sus hijos son buenos chicos, sin embargo, a veces, piensan que sus hijos son fuera de lo normal y dicen: “¡No sé qué hacer con mi hijo (a)!”.  Para un padre cristiano, tener hijos va más allá de la manutención, implica tratar con seres que son bendición de Dios y, obviamente, la tarea de entrenarlos para que sean cristianos y vivan con la convicción de ser hijos de Dios se vuelve el objetivo a alcanzar. ¿Quieres una familia cristiana, fructífera y próspera? Si somos seres espirituales, entenderemos que nuestro trabajo de ganar a nuestros hijos para Dios es algo natural, dado que dependemos del Espíritu y nuestra mente actúa en consecuencia. Pareciera, pues, que tener hijos espirituales, me refiero a los hijos de carne y hueso, es tarea fácil. En la realidad de la vida práctica, educar a un hijo es un desafío proveniente de Dios con el propósito que tu familia sea fructífera y próspera para la vida eterna. Si eres el padre, toma el reto, si eres el hijo, toma el reto. Seamos hijos de Dios eternamente.

En la Biblia vemos la historia de Jesús cuando fue niño, escrita por Lucas, ahí podemos observar que José y María, los padres de Jesús asumieron una gran responsabilidad al tenerlo en casa. Estoy seguro que le enseñaron los principios de Dios, además eran padres que procuraban cumplir con los mandamientos del Padre en todos los sentidos. Llevaron a Jesús al templo para celebrar la fiesta de la Pascua como familia. Podemos ver que Jesús crecía en gracia y sabiduría, a tal grado que podía mantener una comunicación con los doctores de la Ley. Esto era lo importante, estar en las cosas de Dios. No creo que José y María hayan sido padres negligentes y sí, que le enseñaron a Jesús a valerse por sí mismo.  Creo que le enseñaron a pensar objetivamente y a darle la importancia a las cosas que verdaderamente debieran ser las importantes.

Me parece que Jesús creció con una mentalidad muy fuerte, una mentalidad espiritual, enfocada en Dios con visión y propósito claros. Jesús sabía muy bien que él era Hijo de Dios. También podemos apreciar que tenía conocimiento y entendimiento claro de las cosas. Jesús, como hijo, sabía discernir qué era lo más importante para su vida y a qué debía dedicarse. ¿Tu hijo sabe quién es Dios? ¿Conoce a Dios como su padre? ¿Tiene visión y propósito? ¿Entiende las cosas espirituales? ¿Sabe discernir entre lo que es más importante y lo bueno? Si no es así, entonces tenemos un gran reto por delante, entrenar a nuestros hijos para que tengan una mentalidad espiritual, cristiana e identidad propia como hijos de Dios. ¡Qué reto!

Es en el libro de Proverbios donde hallamos que es necesario instruir a los niños. Instruir significa proporcionar conocimientos, habilidades y experiencias a una persona con el propósito de formarla. Se trata de formar a nuestros hijos. ¿Cómo los estamos formando? Aún cuando no tengamos una idea clara de cómo formarlos y no haya propósito, les estamos dando algún tipo de formación, ya que compartimos con ellos conocimientos, habilidades y experiencias. Instruir es tener un objetivo y trabajar en pos de él con disciplina y esfuerzo. Ah, si los padres entendiéramos la importancia de la disciplina y del esfuerzo para lograr el crecimiento en nuestros hijos, muchas cosas cambiarían en nuestra cultura de la improvisación familiar. ¿Cómo es que Jesús podría mantener una conversación con los doctores de la Ley? Tenía el conocimiento, las habilidades y la experiencia de una relación con el Padre y con sus padres.

Siempre me ha llamado la atención el caso del profeta Samuel, un hombre de Dios que ungió a los dos primeros reyes de Israel. Eli, el sacerdote, fue su maestro. Llama la atención que Elí había sido un mal padre, pues sus hijos se habían corrompido alejándose de Dios. Lo interesante es que educar a Samuel, fue una oportunidad nueva para Elí. Samuel se caracterizó por ser una persona dependiente de Dios, con visión y propósito, enfocado en lo eterno y con una mentalidad espiritual. La clave está en tomar en cuenta a Dios y estar dispuestos a corregir lo que no hemos hecho bien.

Tener una mentalidad del Espíritu, hará que tus hijos también busquen tenerla. Es el ejemplo, es considerar a Dios como lo más importante, que lo es, para nuestra vida. Te animo a que busques tener una familia fructífera y próspera en lo espiritual. Sé espiritual como padre, deja que Dios te indique cómo educar a tus hijos. Atrévete a transmitir los conocimientos, habilidades y experiencias que día a día tienes con el Padre. Una mentalidad en el Espíritu te llevará a pensar en lo eterno. No dudes en aplicar la disciplina a tu vida, esfuérzate en mostrar cuánto amas a Dios y transmite a tus hijos la pasión que tienes por el Eterno. Acepta el reto.

Proverbios 22:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

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Un comentario en “Mentalidad espiritual para tu hijo

  1. Buenas noches hermanos
    Como buenos hijos de Dios debemos,
    Ser obedientes a todos sus mandatos,
    Alimentarnos de su palabra.
    Para que haya crecimiento espiritual,
    Como padre debemos primero estar bien en nuestra casa, ser de buen testimonio para toda la familia para que ellos también tomen el camino, en el cual Dios nos ha puesto, camino de su luz admirable.
    Para que después salgamos todos unidos a evangelizar a todos aquellos que no conocen de Dios.
    Doy gracias a Dios que me permite ser su hijo.

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