Administra tu tiempo

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Sabia virtud de conocer el tiempo, dice una canción. Yo quiero decir que es una sabia virtud administrar el tiempo, porque el tiempo es un regalo de Dios. Dice la Biblia un principio de vida “lo que el hombre siembre, eso cosechará” (Gálatas 5:13), lo cual implica un administración de recursos de tiempo, dinero, espacio, personas y más. En tu vida personal tienes al tiempo como un regalo, inviértelo bien, no lo desperdicies, no lo eches a perder. Nuestra vida aquí en la tierra es corta y debemos aprovechar al máximo este regalo para servir a Dios y así el Reino de Dios sea extendido.

“No tengo suficiente tiempo”, “el tiempo es dinero”, “eso va a llevar mucho tiempo”, “el tiempo vuela”, son frases que comúnmente la gente dice desde su comodidad y tengo la impresión que esta generación hace muchas más cosas; pero pierde más el tiempo. De acuerdo a la Biblia, nosotros somos administradores del tiempo, no debiéramos tratarlo tan a la ligera o tan casual. La pregunta es ¿cómo administras tú tu tiempo?

Hace poco le decía a un grupo de adolescentes que me gustaría vivir lo que ellos están viviendo ahora con los recursos tecnológicos y educacionales que tienen a su alcance; pero con la experiencia de adulto que ahora ya tengo. En el fondo, lo que estaba diciendo es que muchas veces había yo perdido mi tiempo. Está claro que debemos aprender a invertir correctamente nuestro tiempo, que es corto; pero es el que nos queda. Habrá que coordinar nuestros horarios y darnos la oportunidad de disciplinarnos para no perder el tiempo, la vida. Desgraciadamente, en la actualidad, uno de los mayores problemas que vivimos es que pasamos demasiado tiempo en cosas que no son importantes, viendo pantallas, jugando con quién sabe quién y posponiendo compromisos y cosas. Vivimos procrastinadores, muchas historias, muchos chats, evitando dar cuentas, sólo consumiendo, no los datos, sino la vida. Las preguntas son ¿Cuánto tiempo debemos invertir en nuestra relación con Dios? ¿Cuánto tiempo debemos invertir en las personas que nos rodean y en lo que es importante?

¿Tiempo devocional y tiempo con la Palabra? ¿Lectura y oración? Ahora es tiempo para estar en la presencia de Dios y ser llenos de su Espíritu Santo. Todo esto es necesario a fin de cumplir con las promesas hechas, llegar a tiempo a los compromisos establecidos y cumplir las metas trazadas. Si, ser una persona con base en resultados implica ser una persona que sabe administrar su tiempo y tiene la motivación correcta como un discípulo de Cristo.

Si tiendes a postergar las cosas que puedes hacer hoy; pero te quejas de tener muchas cosas que hacer, estás teniendo problemas con tu manejo del tiempo. Si empiezas un día de trabajo sin metas ni propósitos y la gente, a tu alrededor, te pregunta ¿dónde estás y qué estás haciendo? estás teniendo problemas con tu manejo del tiempo. Cuando evitas cambiar, arriesgar y enfrentarte a nuevas ideas o adquieres un nuevo hábito para evitar compromisos ya establecidos, estás teniendo problemas con el manejo de tu tiempo. ¿No te ha pasado, que hasta los que te rodean te dicen que te ven muy ocupado? “Estabas muy ocupado y por eso ya no te dije”, te dicen. Es pues, el momento de organizar el tiempo y darle un disparo de muerte a los cronófagos. Espero que te ayuden estos tips:

  • Sé realista y aprende a trabajar con base en metas. Pregúntate cuánto tiempo te llevará hacer tal o cual tarea y hazla.
  • Una cosa a la vez. Divide las tareas pesadas en tareas pequeñas. Divide y vencerás, es una técnica que puedes usar. Tengo un amigo que me dice “cómete al elefante en pedacitos”.
  • Si es posible, pide a alguien que te ayude a administrar tu agenda de tareas. Tu esposa (o), un amigo o compañero de trabajo. Siempre habrá alguien dispuesto a querer ayudarte.
  • Separa tiempo para hablar con la gente clave en tu vida. Ora junto con ellos, planea y sueña. Este es un tiempo estratégico y no lo debes pasar por alto.
  • Necesitas determinar qué es lo más importante para ti. Tus actividades te van a dar la medida acerca de lo que es más importante. Es posible que quieras pasar más tiempo con tu familia o con Dios, pero si no lo haces, entonces no serán tus prioridades.
  • También deberás preguntarle al Señor cuál es su plan para ti. No puedes seguir el plan de otra persona, porque el Señor nos guía a cada quien desde un nivel personal. No olvides pedirle que te revele sus metas a largo plazo para tu vida.
  • Se trata que tengas una dirección clara para las próximas horas; pero también para los próximos años.

Por último, necesitas pedirle a Dios que te ayude a no perder de vista el objetivo. No debes pensar que la dirección que te dio hace años sigue siendo la misma para hoy. Lo que una vez exigía tu tiempo podría ser ahora un lugar vacío que Él quiere llenar con nuevas responsabilidades. Sólo valora que una agenda equilibrada no debe restringir tu libertad; más bien, te libera para ser lo que Dios quiere que seas, y para lograr lo que Él desea en tu vida y/o ministerio.

El perezoso no ara a causa del invierno;
Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.   Proverbios 20:4

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Proverbios 6:6-8

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Conocimiento y discreción

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En lenguaje natural, ser “prudente” es basar tus acciones en el pensamiento lógico, de largo plazo y con plena consideración de todas las contingencias. Debe ser algo muy sensato, porque debes dejar de lado los deseos instantáneos y la gratificación a corto plazo. Si bien, la prudencia es impulsada intelectualmente, no está desprovista de intención, simplemente parece ser así porque se basa en objetivos sustanciales, a largo plazo y bien considerados, más que en las emociones del momento. No se requieren dones sobrenaturales para aplicar el conocimiento con discreción en tu vida, sólo el discernimiento. Esa capacidad de inferir, deducir, evaluar, sacar una consecuencia de otra cosa y conducir a un nuevo resultado, un mejor resultado de lo que sentías poder realizar. Se trata, pues, de quitarte la condición de “ingenuo” utilizando la Palabra de Dios efectivamente.

Ser prudente, es equiparable a ser astuto. Dios te dará las habilidades de discernimiento necesarias para tener el conocimiento y ser advertido de lo que ha de suceder. Esto, para que seas cuidadoso en tu comportamiento. Lo mejor de todo es que no estarás solo, tendrás a Dios de tu lado y podrás acudir a Él. Él será tu refugio en los momentos de mayor presión. Tendrás agilidad mental, estarás alerta y serás apercibido para que tomes buenas decisiones. Aprenderás a usar bien los recursos que tienes disponibles y en una forma práctica. ¿Suena bien, cierto? ¡Atrévete a ser prudente con conocimiento y discreción!

Hay inferencias muy importantes que debemos tener en cuenta, que son vinculantes para nosotros hoy, por lo que debemos ejercer la debida diligencia para llevar a cabo la voluntad de Dios. Veo en la Biblia a Noé, quien actuó con la debida diligencia para hacer el Arca que Dios le pidió construyera, aún cuando todavía no llovía en la tierra. Le llevó ciento veinte años poder hacerlo. Infirió que debía actuar en obediencia a Dios y lo hizo, nada lo detuvo. Utilizó todas sus habilidades y voluntad para lograrlo. También leemos en la Biblia acerca de Abraham, quien tenía un hijo, a su amado, a Isaac; pero Dios le pidió que lo entregara en sacrificio. ¡Un sacrificio humano para Dios! Abraham, dice la Biblia, se encaminó y preparó para ir y cumplir en el Monte Moriah con esa orden. ¡Qué manera de inferir la Palabra de Dios en su vida! Seguramente él pensó para sí mismo “No te entiendo Dios; pero si tú me lo estás pidiendo, sé que eres capaz de resucitar a mi hijo y no dejarás de cumplir tu promesa… Si, esa que me hiciste hace muchos años cuando me dijiste que sería padre de multitudes… Te acuerdas ¿verdad? Pues, que se haga como tú dices Señor”. Y así, podría continuar con más ejemplos bíblicos.

Cada ejemplo bíblico de obediencia a Dios infiere el ejercicio de la debida diligencia y responsabilidad personal. La diligencia nos es ordenada en 2 Pedro 1:5, 10 y Hebreos 11:6. Eso quiere decir que somos personalmente responsables de llevar a cabo la voluntad de Dios. El significado espiritual de la prudencia en la Biblia representa actuar a partir de ideas que sabemos son ciertas, pero hacerlo con un deseo subyacente de bien. El conocimiento de una acción impulsada por la verdad, pero con el bien como su fin. Serás una persona con discreción y no un ingenuo, serás un hijo de Dios que sabe inferir con discernimiento viviendo una vida abundante y eterna que es la que Dios ofrece. ¿Te animas? Sé prudente con conocimiento y discreción de Dios.

12 »Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia
    y poseo conocimiento y discreción.
13 Quien teme al Señor aborrece lo malo;
    yo aborrezco el orgullo y la arrogancia,
    la mala conducta y el lenguaje perverso.

Proverbios 8:12 NVI

Busca la Paz y síguela.

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Photo by Chris Sabor on Unsplash

Anoche el presidente Trump de los Estados Unidos de Norteamérica ha declarado que se inician ataques en contra de Siria. Este es un conflicto a nivel global e incluye a otras naciones como Inglaterra y Francia, incluye al mundo. Seguramente habrá respuesta de Siria, Irán y Rusia que son los otros involucrados directamente. Tarde que temprano todos enfrentaremos conflictos en la vida y se hará necesario saber identificar los conflictos reales en nuestras vidas. También, tendremos que decidir si enfrentar o no las dificultades que se nos presenten; pero sobre todo, deberemos establecer los mecanismos de solución a partir de la responsabilidad que nos compete como hijos de Dios. ¿Te gustaría aprender alguna forma o técnica de resolución de conflictos? Acompáñame a descubrirla.

Las disputas suceden, a veces todos los días. De hecho, nosotros los seres humanos tenemos conflicto con Dios, con las demás personas y hasta con nosotros mismos. Tendremos problemas y, a veces, no nos avisarán, simplemente se presentarán. Así que, debemos comenzar con reconocer que tenemos un problema, eso no significa que por tener problemas ya sea va a acabar el mundo. Los cristianos creemos en un Dios Todopoderoso, por lo tanto, necesitamos aprender a confiar en él y darle la gloria que se merece aún en medio de los conflictos.

A veces los conflictos son malentendidos originados por una mala percepción de la realidad o por una información falsa. Son esas “fake news” que hacen ver las cosas en forma negativa. Otros, son los potenciales conflictos que son provocados por diferencias de opinión, desacuerdos entre las personas abonando al terreno que los hace crecer enormes. Hay conflictos reales que son el resultado de mala comunicación entre dos individuos que los separan; sin embargo, pueden resolverse cuando alguien asume el compromiso de trabajar con su compañero con base en una misma visión y propósito, sobre todo, si es con Dios. Lo triste es que habrá conflictos que no se puedan resolver tan fácilmente ya que no sólo se hiere a las personas sino también al corazón de Dios. Creo firmemente que Dios quiere hijos maduros capaces de resolver sus problemas. ¿Estás listo(a) para aprender?

Identifica el problema.

  1. Eso significa que debemos aprender a examinarnos a nosotros mismos y ser honestos en cuánto hemos contribuido nosotros para que ese problema exista. Confiesa a Dios cualquier anomalía que tú hayas cometido. Ten valor y pide perdón la otra persona o personas. Te servirá de mucho leer el Salmo 139.
  2. No tengas miedo de preguntarte ¿qué tanto yo he colaborado para que este problema sea tan grande?
  3. Pregúntate también si acaso ya tienes una propuesta de solución y ten la voluntad de aceptar que pudieras estar mal aún.
  4. Considera la posibilidad en que otras personas puedan ayudarte a destrabar este conflicto. Seguramente no serás tu sólo el problema y Dios podrá usar a otras personas que ofrezcan consuelo, traigan paz y unidad a tu mente y corazón.

Es importante que busques tener una visión amplia de las cosas. No bastará con lo que tú pienses, hay que tener una razonable visión de las circunstancias y de la situación.

  1. Investiga todos los factores y el contexto en tu área de desenvolvimiento. haz preguntas y comprueba lo que otros piensan al respecto.
  2. Trata de aprender de otros que ya hayan enfrentado este mismo problema. Investiga cómo es que lo resolvieron, aprende de las experiencias de ellos.
  3. Sé respetuoso con las personas que están en medio del problema contigo. Hazles saber que les escucharás y que evitarás juicios y opiniones preconcebidas.
  4. Reúnete con los que están involucrados en el conflicto y escucha lo que ellos piensan y mantente dispuesto a escuchar cualquier cosa que te quieran compartir.

Finalmente, haz una evaluación completa de la situación y de las personas que están involucradas. Sugiero que te hagas preguntas con el propósito de llegar a una solución, como por ejemplo:

  1. ¿Hemos considerado a la Palabra de Dios y hemos orado juntos al respecto?
  2. ¿Cuáles han sido las sugerencias de los demás para resolver nuestro problema?
  3. ¿Ha habido el suficiente tiempo para ventilar los sentimientos, pensamientos y recomendaciones?
  4. ¿Hay alguien externo que pueda ayudarnos a resolver nuestro problema?

Elige resolver el problema, no huyas de él.

Hemos aprendido que evitar el conflicto es el camino más corto. Huir o volar parece tentador pues no queremos que nos duela. Como cristianos debemos aprender a no huir, por lo que los siguientes pasos prácticos pueden ayudar:

  1. Ora. Pide a Dios sabiduría y valor para enfrentar la verdad.
  2. Escribe una lista con los asuntos que debes enfrentar. Obvio, que sea un documento privado para que te ayude en futuras confrontaciones a resolver. Que sea sólo tuyo.
  3. Escribe cuál crees que sea la salida deseable. También todas las sugerencias y consejos que has recibido. Puedes incluir lo que ya has hecho como intento de solución y que no ha funcionado.
  4. Desarrolla un plan de solución.
    1. Permite que los otros sepan que tú si quieres resolver el problema.
    2. Mantén una política de puertas abiertas, de un espíritu dispuesto y una mente receptiva para todos los que están involucrados en el problema.
    3. Determina la verdad de este conflicto de acuerdo a la Palabra de Dios.
    4. Desarrolla un plan de comunicación de la mejor manera. Muéstrate flexible.
    5. Busca el momento adecuado, de ser necesario, para involucrar a tus autoridades directas u otras personas para la solución del conflicto.

Busca una solución.

La Escritura nos dice que debemos perseverar y dejar que actúe el Espíritu de Dios sin ser negligente en enfrentar el problema. Es decir, entrégale tu problema a Dios. Se requiere una vida de oración efectiva y constante en este proceso. Ora todo el tiempo que sea necesario hasta la resolución de tu problema. ¿Será que Dios quiere hacerte crecer en algún área? No dejes de considerarlo y pídele a Dios que te revele nuevas verdades e ideas que necesitas para crecer. Estudia en tu Biblia, ten vida devocional y reflexiona acerca del problema que tienes con base en ellos. Permite a Dios trabajar en medio de la situación. No todo es que tú tengas la razón y ganes las discusiones o con sólo tu fuerza. Que sea la fuerza de Dios obrando en medio de tu vida y conflictos. Pídele a Dios que te sorprenda y él te revelará como funciona aún medio de los “imposibles”. Evita ser impulsivo y resolver las cosas a la ligera. No olvides que los procesos que enfrentamos como hijos de Dios tienen el fin de enseñarnos cómo vivir y a confiar en Él. No le arregles el problema a las personas hasta que Dios se manifieste.

Siempre sé honesto. Siempre está dispuesto a escuchar, sé humilde y desea la solución, no sólo el tener la razón.

El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla. Proverbios 15:18

Nosotros no podremos resolver los problemas pensando de la misma manera en que los creamos. Albert Einstein.

Sé Sagaz

 

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Siempre me han llamado la atención las serpientes, son unos animales muy astutos, son difíciles de agarrar y siempre actúan en forma vivaz. Pienso que debemos estar alertas y saber movernos en este mundo que pretende aniquilarnos. De hecho, la Biblia, en palabras del Señor Jesús nos anima a ser astutos como las serpientes. Es importante saber qué hacer y echar mano de toda la información a la mano para cumplir con nuestro propósito, que es el de Dios.

Una persona sagaz es muy perceptiva, no deja pasar las cosas y evita la negligencia a toda costa. ¿Has visto cómo actúa una serpiente? Es la muestra más viva de la percepción, siempre está lista y observa con rapidez, lo que la lleva a actuar con agilidad y prestancia. Me parece que un cristiano debe tener esa característica para obtener toda la información posible y así saber qué decisiones tomar. Es decir, que no le tomen el pelo ni lo hagan ser un simple mortal cayendo en las dunas de la ingenuidad. Se trata de ver más allá de los motivos evidentes y “leer” a las personas para actuar con firmeza y carácter de un hijo de Dios. Jesús dijo que debemos ser astutos como las serpientes.

Podemos entender la astucia como una habilidad para comprender mejor las cosas y advertir cuando estás a punto de caer en una trampa. Es mi oración que los jóvenes, mis jóvenes cristianos, los que me rodean, aprendan a ser astutos y no se dejen envolver por lo que el mundo les ofrece. Me pregunto ¿Por qué un adolescente tiene que casarse antes de tiempo? ¿Por qué un joven cae en las drogas? ¿Por qué prefieren la rebelión como sello en sus vidas? Luego, entiendo que no han sido avisados, no han entendido, no han comprendido y han sido engañados en que si hacen las cosas a su manera es mejor que buscar a Dios. Les ha faltado esa astucia para moverse como una serpiente y no han sabido qué hacer con la información que tienen a su alcance.

¿Sabes qué hacer con tanta información que tienes a tu alcance? Te invito a tener prudencia y a mantenerte alerta. Mi consejo es que sepas mantenerte alerta y con la actitud adecuada como un hijo de Dios. Muchos querrán engañarte y envolverte, otros querrán hacerte dudar y hasta renunciar de tu fe. No lo permitas, sé sagaz. En todo caso, procura saber qué hacer con la información que recibes y desecha lo que no sirve, que no te tomen el pelo tan fácilmente. Aprende a prever y a prevenir el peligro, toma consejo. Pídele a Dios que te ayude a comprender las cosas y a percibir con claridad los mensajes, sé práctico y usa tu inteligencia adecuadamente, actúa con conocimiento de causa. Es necesario porque eres un hijo de Dios y tienes un espíritu superior como el que obtuvieron el profeta Daniel y sus amigos. Aprende a ser sagaz y que el mundo se convierta a ti y no tú a él, sé una persona que vive con base al propósito de Dios para tu vida. ¡Házlo ya!

El corazón prudente adquiere conocimiento;
los oídos de los sabios procuran hallarlo.

Proverbios 18:15 NVI

 

No seas simple

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Photo by Garrett Sears on Unsplash

Una persona simple es alguien ingenuo, crédulo e inocente. Ingenuo es alguien alguien que tiene demasiada confianza en la bondad de las personas y no está advertido sobre su posible maldad, es decir, alguien que se deja convencer fácilmente y se convierte en un seguidor de otros que lo llevan a un despropósito. Una persona crédula es alguien que cree fácilmente lo que otros le dicen. Se deja llevar muy fácilmente por la influencia de otros, le da más importancia a lo que otros dicen y hacen y tienen temor a quedar mal con ellos. El contexto de inocencia refiere a alguien que tiene una carencia de culpabilidad con respecto a cualquier clase de crimen. El propósito de este post es animarte a ser una persona avisada que sabe discernir entre el bien y el mal.

Estamos entre dos vertientes, la sabiduría humana y la sabiduría de Dios. La Biblia dice que en Salmo 111:10 dice que el temor de Jehová provee buen entendimiento a quienes lo ponen por obra en sus vidas. Es vidente, entonces, que la sabiduría de Dios es mejor que la humana porque edifica y levanta al caído. Por otro lado, la sabiduría del mundo es terrenal que destruye y lleva al camino de muerte. Muerte es el despropósito que nos desvía y elimina. Vida, es lo que Dios ofrece, vida abundante y eterna. ¿Cuál prefieres tú?

No tengas temor a quedar mal con otros, busca agradar a Dios y no a las personas que te rodean. No seas crédulo, en el sentido de aceptar cualquier oferta o cualquier invitación a salirte del camino. El Señor Jesús fue tentado por el mismísimo diablo; sin embargo, con la Palabra de Dios hizo que Satanás no tuviera efecto en su vida y propósito. Jesús sabía moverse con base en metas claras. Sabía a dónde ir, qué decir y qué hacer. Jesús quiere que tú, igualmente, sepas qué hacer con tu vida basado en el temor de Dios. No le des tanta importancia a las opiniones externas o a las críticas que quieren destruirte y alejarte de la presencia de Dios. Deja de ser simple intelectual y emocionalmente.

Hay mucha gente que actúa ingenuamente; pero a la vez con equivocación. Piensan que están en lo correcto porque sienten placer en lo que hacen, sólo que el camino por donde van es camino de muerte. Andan experimentando aquí y allá, van de un lugar a otro, se mueven como las hojas del árbol cuando son llevadas por el viento. Piensan que lo mejor que les puede pasar es “disfrutar el momento”; pero son incapaces de ver más allá. Necesitan aprender a ver con anticipación. No les importa vivir bien, sólo quieren vivir y ya. ¿Tú te identificas con ellos? ¡Cuidado!

Ser gente avisada quiere decir que no todo lo acepta en primera vista o impresión. Ser gente avisada implica filtrar por medio de lo que la Palabra de Dios dice cada mensaje que se recibe. Ser avisado es ver con anticipación que puede haber un camino de destrucción esperándote y evitarlo. Ser avisado es una cualidad de una persona prudente. Aprende, pues, a ser prudente. Tú eres un ser eterno a los ojos de Dios, él quiere darte vida abundante y eterna; pero deberás esquivar las barreras y tentaciones destructoras. Dí no a Satanás y a sus engañadores. Aprende a discernir entre lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la bendición.

¿Con quién vas a vivir el resto de tu vida?

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Una de las decisiones más importantes que debes tomar es ¿Con quién vas a vivir el resto de tu vida? Más allá del sentido común necesitarás desarrollar ciertas habilidades de análisis e inteligencia, que para efectos propios de un cristiano en este post serán llamados sabiduría. Si, se requiere sabiduría para librarte de la mujer extraña, que para efectos bíblicos es una mujer ajena, desconocida y está fuera del Camino de Dios. ¿Sabes identificar a la mujer extraña?

Los adolescentes gritan “… ¡no me digas lo que tengo que hacer!”, en otras palabras, nos dicen que están creciendo, son inteligentes y pueden analizar por ellos mismos para tomar sus propias decisiones. Yo creo que así es, sin embargo, también pienso deben desarrollar ciertos rasgos de carácter para evitarse muchos problemas, sobre todo, si tienen una fe cristiana.

En las redes sociales abundan ejemplos de mujeres que viven en el mundo raro de lo extraño. Desde una mujer que camina semidesnuda en un aeropuerto de México hasta las youtubers o influencers que muestran un estilo de vida desinhibido, sin respeto y muchas veces (por no decir que todas) perversas. Es la cultura del “social media” que impera en las pantallas de la vida diaria. Abundan las malas palabras, malas actitudes y conductas inapropiadas de los modelos que se siguen, ya sean hombres o mujeres. No hay rasgos de sinceridad u honestidad, lo que importa es el número de “likes”. Corazones que destruyen y engañan para llevar a la generación “millenial” a una desconexión de Dios. Parece que nadie se da cuenta del peligro y riesgo de perder la vida en esta generación “zombie”. En consecuencia, los jóvenes no quieren tomar decisiones que los lleven al compromiso, no quieren crecer.

Para vivir una larga vida y con plenitud requieres ser una persona con palabra y saber cumplir compromisos. Esto se logra cuando tomas decisiones con responsabilidad y madurez. ¿Es válido pedirte que seas responsable y maduro? Si, porque estás en el proceso de crecimiento y puedes hacerlo. Honra y desarrolla los valores y principios de Dios; pero sobre todo, confía en sus promesas. Aprende a ser bueno, aprende justicia (ser justo), conoce y aplica la integridad y sé irreprensible, que “no tengas cola que te pisen”.¿Has pensado en llegar virgen al matrimonio? ¿Sabes cuándo es el tiempo adecuado para salir con alguien con el propósito de casarte? ¿Estás considerando a Dios para tomar la decisión con quién vas a vivir el resto de tu vida? Es indispensable.

Dios quiere lo mejor para ti, por lo tanto, sabe quién te conviene para tu futuro y en qué momento. Si lo haces así, los extraños desaparecerán. Desarrolla habilidades que te hagan fuerte para tomar decisiones firmes, analizadas, probadas. No necesitas experimentar físicamente con nadie para decidir correctamente. Es una mentira fatal del mundo que primero tengas sexo y luego te cases porque la destrucción, desilusión y frustración se aparecerán en tu vida. Atrévete a tomar en cuenta los principios de Dios, a evitar a los extraños porque es una falacia demasiado riesgosa ese concepto de “amor a primera vista”. Sé bueno, justo, íntegro e irreprensible y verás la mano de Dios en tu vida para que todo te vaya bien. Dios contigo y sabrás con quién vas a vivir el resto de tu vida.

Proverbios 2:16-22